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Cookies, cookies, y más cookies. A pienso que hacer cookies es el camino fácil para el domingo. Me paso la semana pensando ideas, planeando qué cocinar el fin de semana, y llega el domingo y estoy en blanco.
Fin de semana pasado por agua, y el domingo me levanté con humor de domingo y no tenía idea qué cocinar. Pero qué tiene de malo otra receta de cookies? Cómo se puede errar? Las cookies son la base, son el principio, son lo que me trajeron acá, así que por que renegar? Jugar, divertirse, y cookies para todos! Ya es martes, y sigue lloviendo, así que a pelear el frío y la lluvia con cookies con coco, limón, chocolate blanco y nueces picadas. 

Cookies de limón y coco con chocolate blanco y nueces 
(rinde +/- 24 galletitas)
Ingredientes
-100 grs de manteca
-225 grs de azucar
-1 huevo
-1 cda de esencia de vainilla
-ralladura de 1 limón
-185 grs de harina 0000
-1/2 cda de polvo e hornear
-1 cdita de sal
-30 grs de coco
-100 grs de chocolate blanco picado grueso
-80 grs de nueces picadas

Preparacion:
-Precalentear el horno a 160 C
-Batir la manteca y el azúcar unos minutos hasta que quede blanca y pálida. 
-Agregar huevo, ralladura y esencia de vainilla. Batir hasta que quede bien incorporado.
-Tamizar harina, sal y el polvo de hornear y agregar a la preparación anterior, mezclando hasta que quede una masa bien lisa y no se vean grumitos. 
-Agregar nueces, coco y chocolate blanco.
-Colocar cucharadas de la mezcla sobre una placa con papel manteca. 
-Hornear durante unos 15 a 20 minutos o hasta que los bordes empiecen a tomar color. 


Ordenar para ordenarse. Tomar envión, inhalar profundo, y empezar. No hay ningún secreto ni formula mas que dar el primer paso. Ordenar cosas me ayuda a ordenar ideas, y qué mejor forma de orden que empezar a ordenar mi cocina nueva, colonizar esas alacenas, decidir dónde van las cosas, reencontrarme con cucharas, bowls, platitos y manteles que tenía guardados, y probar nuevas recetas.
Una primer semana en mi casa, me trajo sentimientos encontrados. Alegría, satisfacción, pero también ansiedad, miedos, angustias, preguntas sobre si la casa era (es) demasiado grande para mi, si tenia sentido invertir tiempo y plata y ganas en armarla a todo trapo cuando no se si en unos meses voy a ponerla en alquiler y aventurarme fuera del país.
Dicen que a veces hay que quedarse quieto y esperar. Que las cosas caen por su propio peso, decantan, se acomodan. A mí eso no es algo que me salga muy bien; especialmente cuando tengo en la cabeza una lista eterna de pendientes que solo crece, y crece, y crece.
Pero no hay que dejarse ganar; hay que también saber disfrutar de las cosas que están pasando, y frenar, y sonreír, porque hace que todo sea más fácil. Y basta de miedos y vueltas. Hacer las cosas, porque la vida es una sola, y no está hecha para andar sufriendo. La casa es grande, el corazón está desafinado, pero vienen las chicas a comer, así que, manos a las especies, sale curry de pollo con vegetales y couscous.

Curry de pollo con vegetales 
(Rinde para 3 o 4 porciones)
-1 lata de tomate perita pelado
-1 pote de yogur natural
-1 limón
-1 berenjena
-1 morrón verde
-1 morrón rojo
-1 cebolla mediana
-2 pechugas de pollo
-1 cda de paprika
-1 cda de curry rojo
-1 cda de chile e polvo
-1 cda comino
-1 cda de cúrcuma
-1 cda de ajo en polvo
-sal y pimienta a gusto
-2 o 3  cdas de ketchup o extracto de tomate
-1 cda de canela
-6 semillas de cardamomo
-4 cdas grandes de manteca


Preparación
-Cortar las pechugas
 de pollo en trozos grandes, mezclar con limon, cansancrem, yogur griego, paprika, curry, chili, comino, curcuma, ajo, sal y pimienta. Llevarlo a la heladera para marinar (idealmente por lo menos una hora).

-Mientras, cortar todos los vegetales en juliana o cuadraditos del tamaño que más les gusten, y saltear en una sarten con un chorrito de aceite de oliva. 
-Agregar tomates perita ( cortados en cubitos), ketchup, chorrito de limon, sal, pimienta, canela y cardamomo. Dejar reducir un poco el liquido y que el tomate vaya tomando el gusto de las especias, mezclando cada tanto para que no se pegue
-Agregar el pollo marinado con yogur y especies. Mezclar bien y revolver cada tanto hasta que el pollo este casi cocido, agregar una cda de manteca mas (opcional), apagar el fuego y tapar.
-Servir con arroz, cous cous o pancito. 




Llegó el frío, y parece que va a instalarse por un rato. ¿Qué mejores armas para combatirlo que un buen plato bien calentito y suculento?
Un rico guiso de lentejas, un buen locro bien espeso, pastel de papas, carbonada, puchero… Esos platos que te hacen acordar a tu abuela, y piden un pedacito de pan para rescatar la salsa del fondo de la cazuela de barro.
Acá, algunos recomendados para pelear el invierno.

PAN Y TEATRO: Pastel de papas mendocino y Cordero a la cacerola. En una esquina de Boedo, casi escondido, se encuentra este lindo restaurante que pertenece a una familia mendocina que se instaló en Buenos Aires a fines de los ‘80. Empezaron vendiendo empanadas y pan casero, en un espacio que también funcionó como taller de arte, teatro y experimentación musical, y se convirtió en restaurante. Con un salón de una extraña pero agradable rusticidad, es un lugar ideal para ir a comer un plato calentito. Hay humitas, pasteles de calabaza y ternera al barro, conejo al vino tinto, y en invierno hacenestofado de cordero a la cacerola (y para las fechas patrias también locro). Si no te tentaste con lo anterior, tal vez te llame el pastel de papas mendocino (con canela y pasas). De postre, hay dulce de alcayota con nueces y budín de pan.
(Las Casas 4095 esquina Muñiz, Boedo)

EL ÑANDÚ: Pastel de calabaza y lomo
Este restaurante del bajo de San Isidro es uno de esos que está siempre lleno. Verano, invierno, primavera, llueve o truene; los comensales siguen apareciendo en la puerta del restaurante y esperando pacientemente su mesa. ¿Por qué? Porque vale la pena. Su menú va desde parrilla, quesadillas a cazuelitas, pero siempre bajo una misma impronta: comida casera. En invierno instalan un fogón en la entrada para los que están esperando; y una vez adentro, el salón calentito, el bullicio de la gente, los camareros yendo y viniendo con arrocitos, humitas y parrilla te hacen entrar en calor enseguida. Para un día de frío, el pastel de calabaza con lomo abriga y llena de placer. Los arrocitos con hongos y vegetales también son muy ricos, ni hablar de lashumitas envueltas en hojas de maíz bien dulce, y mucho queso derretido. También hay locrolentejas y cazuelas, para todos los gustos.
(Elcano 648, San Isidro)

RAÍCES: Guiso de lentejas y Locro
Cocina a la vista, grandes ventanales, latas de galletas, colores vivos y un locro pulsado bien espeso o un guiso de alubias de tres colores y arroz servido en una especie de cazuela hecha de pan ahuecado. EnRaíces, el invierno sí sienta bien. El restaurante está emplazado en un viejo almacén reciclado en la esquina de Crisólogo Larralde y Estomba, y desde 2010 se propone (y logra con éxito) servir los clásicos platos de la cocina casera local, esos que comíamos cuando éramos más chicos, pero recreados con un twist de originalidad e ingredientes actuales. Revuelto gramajo con panceta, lengua a la vinagreta con salsa de morrones, empanadas de humita, guiso de lentejas, locro y carbonada son algunas de las propuestas deRaíces.
(Crisólogo Larralde 3995, Saavedra)

LA CHOLITA: Tamales y polenta a las brasas
Fue una de las primeras parrillas informales en ponerse de moda hace unos cuantos años. Con sus mesas de madera pintadas de rojo, manteles de papel, crayones en la mesa, comida rica y precios accesibles, se ha mantenido firme en la lista de lugares para comer rico, bonito y barato. Si bien La Cholita es más bien conocida por su parrilla, en invierno el hit son las cazuelas, humitas, tamales, empanadas y su famosa (y riquísima) polenta a las brasas. De los mismos dueños de El ÑandúLas Cholas y Las CabrasLa Cholitarespeta el espíritu que comparten todos los espacios de estos emprendedores: lugares con buena onda, donde no importa demasiado que las mesas están apretujadas y no atiendan los mozos más experimentados; comida casera, abundante, para disfrutar en buena compañía están asegurados.
(Rodríguez Peña 1165, Recoleta)

EL GLOBO: Puchero de tradición
Clásico de clásicos. El Globo es uno de esos lugares de antaño que quedaron frenados en el tiempo; abierto desde 1908, con su salón de techos altos, mucha madera, manteles blancos y bandeja ovalada. Salvando pequeñas variaciones, no ha cambiado casi nada durante los últimas décadas; se ha preservado durante todos estos años con la misma onda, mismos mozos, misma carta y (por suerte) misma calidad de sus platos. Tiene justa y bien ganada fama por su contundente y abundante puchero de la casa que muchos han llamado el mejor puchero de Buenos Aires. No le falta nada: caracú, panceta, chorizo colorado, morcilla asturiana, ternera, cerdo, pollo, verduras y legumbres. Pero como no todo es puchero, también vale la pena destacar su jamón serrano, el pulpo a la gallega, cochinillo al horno, callos a la madrileña y gambas al ajillo. Satisfacción garantizada.
(Hipólito Yrigoyen 1199, Centro)

EL OBRERO: Puchero y Estofado con papas y arvejas
Hay que decirlo: no todos los días vamos a tener ganas de ir hasta La Boca para comer puchero, pero, y es un gran pero, para el de El Obrero vale la pena el viaje. Pizarras, fotos, banderas y camisetas que están ahí desde hace décadas, mesas de madera, paneras, copas de vidrio grueso, más bandejas ovaladas y platos sabrosos (y abundantes) te esperan al llegar. El Obrero se volvió conocidísimo cuando fue visitado por la banda U2 en 1998, pero es uno de los bodegones más clásicos y mejores mantenidos de la ciudad. Abrió en 1954, y desde entonces se propone “comida a la vieja usanza, platos ricos servidos con generosidad”. No dejen de probar las rabas y, para hacerle honor al invierno, esos platos suculentos y sustanciosos: mondongo, lentejas, carne a la cacerola, o el imbatible, calórico estofado con papas y arvejas, ideal para días fríos.
(Agustín R. Caffarena 64, La Boca)

QUINTODOCE: Guiso de lentejas, la estrella del menú
QuintoDoce es un restaurante a puertas cerradas que abre martes y jueves, y propone comida casera, como la que comías en tu casa. Abrió hace poquito, pero viene a todo trapo, y durante el mes julio el menú degustación incluye cerveza artesanal, bruschettas de berenjenas con rúcula y crocante de provoleta, un potente guiso de lentejas y, para terminar, hay faux tiramisú. La humita y el risotto del mes de junio fueron furor y no se espera nada menos del guiso casero para combatir el frío de julio.
(Juan Ramírez de Velasco y Av. Angel Gallardo, Villa Crespo)

ALMACEN SECRETO: Locro a puertas cerradas
Almacén Secreto Club es un restaurante a puertas cerradas que sirve comida regional. En un ambiente íntimo, cálido, de una casa con ambientación rústica y con un servicio descontracturado pero atento, Almacén Secreto ofrece una carta original de cocina autóctona, dividida en tres regiones (Norte, Centro, Sur). En la carta Norte, el locro es una manta abrigada contra el frío. El combo infalible para el invierno es empezar con lacazuelita de hongos de la carta Sur, seguida del locro, el obligado de la cocina norteña. El locro lo preparan en olla gigante, con zapallo criollo, maíz, porotos e incluye tripa gorda, panceta salada, chorizos criollos y colorados y se sirve en cazuelas de barro, acompañado con verdeo y salsita picante de tomate. Inevitable acompañar con un buen vino tinto y, si llegás al postre, quesillo con dulce de cayote, miel de caña y nueces.
(Gregoria Pérez y Conde, Colegiales)

CUMANÁ: Pastel de papa y Mondongo
Si estás buscando un lugar silencioso con atención de mozos súper profesionales, este no es tu lugar; pero si lo que querés es un lugar para cazuelas y los platos típicos irresistibles en un ambiente bullicioso e informal,Cumaná puede ser lo que necesitás. Paredes de ladrillo a la vista, decoración estilo campestre y una carta llena de platos anti frío: arroz con hongos, vegetales y queso fundido, carbonada, tamales, lentejas, cazuelas y humitas. ¿Los más populares? El pastel de papa y lomo al barro, la carbonada criolla y el mondongo. Recomendación: ir temprano si no querés esperar;  se llena rapidísimo.
(Rodríguez Peña 1149, Recoleta)

MARIETA: Guiso de lentejas
El nuevo restaurante de Martín Molteni (Pura Tierra) no es un hotel con restaurante, es un restaurante que también tiene un hotel; y abrió a principios de junio. Con una propuesta que va variando a lo largo del día (cafetería, carta de mediodía, tardes de té y menú de noche), el reconocido chef propone platos originales pero no pretenciosos y elaborados con productos autóctonos. Hay sopa del día, arroz meloso con vegetales y, para el invierno, Molteni promete incluir un guiso de lentejas inolvidable apareciendo como plato del día.
(Cerrito 22, CABA)

GUISOS Y MÁS GUISOS:
Está claro que lugares para comer guisos y cazuelas, especialmente en invierno, hay de a montones y es imposible nombrarlos todos. Cómo, entonces, dejar de nombrar el guiso de pechito de cerdo de Urondo Bar, o dejar afuera algunos clásicos como El Sanjuanino, que lleva más de 50 años haciendo clásicos de la cocina criolla y ofrece un locro bien espeso con mucha carne y poca verdura, o El QuebrachoEl Preferido, y Perón Peróndonde se puede disfrutar de un hipercalórico guiso de mondongo.

Cada uno tendrá su lista con esos lugarcitos que no fallan para calentar cuerpo y alma, por eso contanos: ¿cuáles son tus preferidos para esos memorables platos de invierno?

Mi hermana está de visita por una semana en Buenos Aires; la casa ya está más o menos encaminada; qué mejores excusas para la primera edición de Cookie Sundays salida del nuevo horno? Primer intento el sábado, fallido. Confiadísima, metí unas barritas de avena en el horno, puse un timer y me fui a hacer otra cosa por la casa. A los 10 minutos, humo por todos lados, se habían quemado! Frustración. Con el fuego en mínimo, cómo es posible que se haya ido a 220? Bueno; resulta que acostumbrarse a un nuevo horno siempre toma tiempo; y en este caso, pequé de confiada. No sabía que un horno industrial, con ladrillos refractarios, es bastante más temperamental de lo que estoy acostumbrada a usar. Toma algo más de tiempo en precalentar, pero cuando sube temperatura, sube, sube, sube, y es difícil tomarle la mano y mantenerla estable, asegurarse de que no siga subiendo.... abrir y cerrar la puerta para regular, bajar un poco la temperatura, y sobre todo, quedarse cerca del horno para ver como viene todo.  Bueno, bien, entonces nuevo horno será como un bebé, que no se lo puede dejar solo. Dicho todo esto, el domingo pensé que sería hora de volver a probar, y me decidí por  hacer cookies, que requieren poco tiempo de horno, y son bastante permisivas a la hora de cocinar (y además mi hermana quería llevarse alguna receta de cookies...). Sin irme de la cocina más que a sacar una foto al comedor, las cookies resultaron un éxito! Y si yo pude con este horno que es un misterio para mí, ustedes pueden también! A la receta.

Cookies con chips de chocolate
(Rinde alrededor de 30 cookies)

Ingredientes
-270 grs harina 000
-170 grs de manteca
-200 grs azucar rubia
-100 grs azucar comun
-1 huevo
-1 yema
-1 cdita de vainila
-1 cdita de canela

-100 grs de chocolate picado grueso

Preparación
-Derretir la manteca en una sartén, y dejarla a enfriar un poco (hasta que esté tibia).
-Agregar azúcares, y batir hasta que quede bien incorporado y se disuelva el azucar
-Sumar huevo, batir bien, agregar yema, seguir mezclando hasta que la mezcla quede bien bien homogénea.
-Tamizar harina, polvo de hornear, sal, canela y agregarlos a la mezcla. Debería quedar lisita y sin grumos.
-Agregar el chocolate picado
-Formar bolitas de masa, y aplastarlas sobre una placa con papel manteca.
-Llevar a un horno precalentado a 170C por 8 a 10 minutos.
-Sacarlas del horno cuando los bordes empiecen a tomar coloración, y dejar enfriar sobre la placa (se terminan de cocinar con este calor de la placa).

*Tips:
-Si querés una cookie más crocante, colocá el horno bien bajito y dejalas cocinar por más tiempo.
-Si querés una cookie con bordecitos crocantes pero más bien tierna, podés usar el horno un poquito más alto y sacarlas ni bien tomen un poquito de color.










Ayer a las 3 de la tarde me di por enterada: no me alcanza el tiempo. El fin de semana se pasa volando, y no llego a hacer ni la mitad de todo lo que me propongo el viernes por la tarde. La casa nueva está tomando mucho tiempo (y todavía no mudé más que algunos libros y una mesa provisoria); los días invernales que se terminen a las 6 de la tarde porque ya es de noche me están matando, y hace frío para salir a caminar, no puedo sacar fotos porque no tengo luz natural.... y pasa otro fin de semana en que no armo las decenas de recetas que tengo pendientes, que no termino las propuestas de notas, y mejor no empiezo porque no termino. Pero basta de quejas, no es todo quejica. Hay lindas novedades por todas partes, también. Fue un fin de semana de amigas, familia, de que por fin la casa empieza (de a poco) a tomar forma, olor a casa, color a mí; y un domingo en familia, con asado y te de gordos con scons caseros a prueba de falta de tiempo. 
Lo grandioso de los scons, es que no sólo son riquísimos; son fáciles, rápidos, se hacen con ingredientes que seguro tenés a mano, Ysi no querés, no tenés ni que prender el horno (se pueden hacer en un hornito eléctrico). No requieren tiempo de levado, no necesitás ni siquiera esperar a que se enfrien cuando salen del horno. Harina, azúcar, leche, manteca y polvo de hornear... 15 minutos más tarde podés estar abriendo un scon para ponerle el relleno que mas te guste. Salieron con mermelada casera de naranja y mandarina cuya receta me guardo para compartir otra vez, pero vamos a la de los scons:

Scons con mermelada(Rinde- 10 unidades)

Ingredientes:
-2 tazas de harina
-2/3 taza de leche
-30 grs de manteca
-1 cda y 1/2 de polvo de hornear
-4 cdas de azúcar

Preparación:
-Precalentar el horno (o el hornito eléctrico) a 200 C
-Mezclar los ingredientes secos y agregar manteca uniéndolo con los dedos hasta formar la consistencia de migas de pan
-Agregar la leche y unir hasta formar una masa
-Estirar y cortar los scons (o colocar en cucharadas grandes sobre una placa enmantecada y enharinada)
-Pintar con leche
-Hornear durante 12-15 minutos, o hasta que empiecen a tomar color.
-Cortar al medio y rellenar

Noche de chicas; campari, dietas rotas y charla de cotorras para ponerlos al día.
No se cómo fue que terminamos hablando del precio de los servicios, lo caras que están las expensas y lo injusto de los subsidios zonificados... lo que no me olvido es la sensación de sentirnos grandes de golpe. Ya no sólo hablamos de cosas tontas como si llamó o no llamó, o criticamos a nuestra antigua compañera de colegio que sube selfies en instagram. Hablamos (también) mucho de trabajo, de responsabilidades, de las cuentas, y del supermercado... En el último año, varias de mis amigas se fueron empezando a mudar solas, y cada tanto, me piden que empiece a dar clasos, o que al menos les de algunos consejos sobre qué cocinar para uno, cómo ir al supermercado, qué recetas hay que no tomen una eternidad de preparar, que deje sobras para freezar, que sea sano, etc... 
Con mi obsesión por la cocina, a veces me olvido que a la gente le aburre cocinar, que odia ir al supermercado, y que no se le ocurre qué hacer. 
Esta receta de tarta de berenjenas cumple con todos los pedidos: es fácil, sana, rápida, no ensucia, y encima es riquísima. Un comodín para tener siempre a mano. 


Tarta milhojas de berenjenas 
Ingredientes
-1 tapa para pascualina
-2 berenjenas medianas
-400 grs de queso mozzarella o cremoso
-2 huevos
-sal/pimienta a gusto
-2 o 3 cdas de queso rallado

Preparación
-Cortar la berenjenas y la mozzarella en rodajas bien finitas
-Rociar el molde para tarta con rocio vegetal o untar con un poco de aceite
-Colocar la tapa para tarta, y una fina capa de berenjenas
-Colocar una capa de mozzarella de la misma forma, e ir intercalando capas hasta altura deseada.
-Batir dos huevos con sal, pimienta y queso rallado
-Tapar y repulgar.
-Llevar a un horno precalencato a 190C.
-10 minutos de horno, girar, 10 minutos de horno mas, y unos minutos al piso de horno para que dore.
-Dejar enfriar unos minutos antes de cortar para evitar una especie de volcan de queso saliendo de la tarda.

Tip: si les sobra tarta, dejen que se enfríe, corten porciones y lleven al freezer.  La tarta es ideal para llevar del freezer, al horno, a la mesa.














Lunes después de un fin de semana largo, de excesos, de obra, pintor, bautismo, mucho comer, poco dormir, y casi nada de caminar. Lunes nublado y cuesta arriba, especialmente después de pasar todo el fin de semana de un lado a otro, y aunque hayan sido tres días sentís que necesitas unos cuantos más para desenchufar de verdad. Es medio como cuando te vas de vacaciones, y volvés con la sensación de que necesitas vacaciones de tus vacaciones. Yo necesito vacaciones de tanta bomba alimenticia, y en vez de publicar la receta de las masitas que cociné ayer para llevar a la casa de mi hermano, subo una receta más bien lunes, de detox, de sanidad, de rescatar esos vegetales que se quedaron en la heladera medio abandonados, pero todavía pueden rescatarse. ¿Cómo salvarlos? Un buen aceite de oliva, una ramita de romero, sal marina, pimienta, un rato de horno, y al salir, una buena cucharada de salsa de yogur especiado (say what? seguí leyendo, también te doy los tips para prepararlo). 


Ingredientes
Los vegetales que tengas a mano, yo usé zanahoria, zapallo y remolacha, pero podrían sumar papa, batata, hinojo. Sobre una placa, pelados, en trozos grandes, con un chorrito de aciete de oliva, una ramita de romero, sal marina y pimienta. Se pueden envolver en papel metalizado para evitar que se doren demasiado. Media hora a fuego medio, deberían estar tiernitos al pincharlos con un cuchillo. 

Para el yogur especiado
A un yogur natural, agregarle jugo de medio limon, dos cucharadas de queso crema, sal, pimienta, romero picado, salsa picante (tabasco, chimay o similar). Si el yogur no es endulzado, pueden agregar una cucharadita de miel. Y si no tenés yogur natural? probá hacerlo con casancrem.





Los primeros días en Buenos Aires fueron de ponerme al día con pendientes, trabajo, cosas de la casa, ideas, proyectos, obra... sin demasiado tiempo libre. Ya de vuelta hace una semana, las cosas un poco más calmas, la cocina, el blog, y las cookies me estaban reclamando. Quería estrenar el lente nuevo, y cocinar algo para mimar a mi papá en su día (así que tenía que tener canela). Salí a caminar escuchando el podcast de Joy the Baker, y a la vuelta pasé por la dietética y compré chocolate, pasas y avena, combinación infalible.  Las cookies fueron un éxito, y 
el día del padre fue picada, asado, helado, cookies, partido, empanadas, más cookies, Masterchef y lluvia. Lo que dicen un buen domingo. Vamos a la receta? 


Cookies de avena con pasas y chocolate 

Ingredientes
-100 grs de manteca
-150 grs de azucar rubia
-1 huevo
-120 grs de harina
-1 cda de polvo de hornear
-1 pizca de sal
-1 cda de canela
-150 grs de avena 
-80 grs de pasas
-50 grs de chocolate picado 

Preparación
-Batir manteca y azúcar a blanco
-Agregar huevo y batir hasta que quede bien incorporado.
-Agregar harina, sal, polvo de hornear y canela tamizada, mezclando con una cuchara hasta que quede todo incorporado a la masa.
-Sumar avena, pasas y chocolate picado.
-Colocar cucharadas grandes de la mezcla sobre una placa con papel manteca (o enmantecada y enharinada).
-Aplasat un poquito.
-Llevar a horno a 180C, durante 8 a 10 minutos , o hasta que los bordes empiecen a tomar color.
-Dejen que las cookies enfríen sobre la placa, para que se terminen de cocinar con el calor de la placa.

*tip: El secreto de las cookies son el azúcar rubia y la canela. Importante usar usar buena canela. No les gusta la canela? usen vainilla, o agreguen un poco de ralladura de naranja o limón. El azúcar rubia es más húmeda que la común, y hace que la textura de las galletitas sea crocante pero tierna al morder. Si no tienen azúcar rubia o les da fiaca ir a comprar, pueden usar azúcar común y agregar unas cucharadas de miel o kero.

Miércoles frío, lluvia, un día invernal que se adelanta (o que llega justo a tiempo). Por suerte, no tengo que salir a mojarme porque estoy haciendo home office mientras espero recibir al albañil, la cocina y el termotanque para mi nueva casa (si, super novedad: tengo casa! y estoy en obra, pero ya pronto me podré mudar y sacar mil fotos para compartir con ustedes mi nuevo hogar). Varios termos de mate más tarde, entregado el termotanque, y el pintor trabajando en el techo, decido que como hasta los del delivery cortan para comer, yo también puedo aprovechar para hacerme una escapada y almorzar con mamá en O'Farrell. Y qué lindo cuando uno se puede dar un gustito asi, y se sorprende con un lugar al que no se le animaba. O´Farrel es un clásico de la zona. Desde que abrió en 2000 en manos de Hubert O´Farrell y su mujer Pamela, se instaló como uno de los mejores restaurantes de zona norte. 14 años más tarde, sigue manteniendo su magia y su impecable calidad.

O'Farrell
Av del Libertador 15274, Acassuso

El lugar: 
Al entrar, inmediato cambio de temperatura. Ambiente super calido, un primer salon decorado con el arte de Nicolas Caubarrere. Todo es lindo, íntimo y refinado. Mucha madera oscura, una pequeña barra con biblioteca incluida, pizarra con los platos del día. La atención es esmerada, y si bien no había casi gente en el local, definitivamente nuestro mozo estuvo atento a cualquier inquietud y pedido. 

La comida
Empecemos con el detalle de que te traen anteojos por si necesitas para leer el menu. La panera, exquisita, variada, calentita con una manteca saborizada, y un dip zanahoria picantito. Despues, mientras nos tomamos un rato para elegir que comer, nos traen un amouse bouche, una tortillita de papa con una creme fraiche y eperejil. Mi boca definitivamente amoused.
La carta esta compuesta de una propuesta de cocina moderna francesa en una carta estacional donde se destaca el uso de fuego, leña y el ahumado. Como entrada, un tiradito de pulpo, y de principal, unas milanesas de berenjenas con ensalada de verdes (especial de mediodía). Todo muy rico.
Como ya era tarde y tenía que volver, nos salteamos el postre, pero no dejamos de tomarnos un cafecito nespresso, que vino acompañado de unos petit fours que le dieron el toque dulce que me faltaba para cerrar un riquisimo almuerzo.

Vino: vale la pena ponerlo aparte. Su bodega cuenta con más de 500 etiquetas de diferentes regiones del mundo, con los más variados vinos y cepajes. La copa de vino blanco Chardonnay, fue más que generosa para acompañar la comida. 




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