FOOD

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Es verano, hace calor, el asfalto quema y estás clavado en Buenos Aires muriendo de envidia ante quienes están tomando una cerveza helada y comiendo algo rico con la brisa del mar en la cara, ¿no? A mí me pasa, pero basta de sufrir, no es necesario armar las valijas e irse lejos para comer algo rico al aire libre, junto al agua. Nos estamos ahorrando el mar (de gente), las colas eternas en los peajes, y al final una Buenos Aires tranquila, más quieta, no está tan mal, sólo hay que aprender a llevarla. Mirando el río, o una pileta, en la ciudad de la furia también se puede comer en lugares que te van a hacer sentir de vacaciones. Acá van algunos (y sumá los tuyos). 

I CENTRAL MARKET (Dique 4, Puerto Madero)
Cualquier lugar que venda gelato, flores y aceite de oliva tiene mi atención inmediata. I Central Market tiene todo eso, y más. Es restó, café, mercado, pastelería, quesería, bazar, florería, panadería, wine bar y hasta heladería. Una linda opción para salir a pasear y sentarse a disfrutar de un almuerzo frente al río. Las ensaladas fueron un high light del verano pasado, y prometen volver a serlo esta temporada. Hace poco renovaron decoración y paleta de colores, sumaron nuevas propuestas de tartas y pizzas para el mediodía, y agregaron algunas cositas de rotisería gourmet. También tienen take away, buena opción para quienes trabajar por la zona y no encuentran lugar para sentarse.

EL MUELLE (Restaurante del Club de Pescadores, Costanera)
Hermoso lugar con excelente vista al río, armado dentro del histórico edificio del club de pescadores. Muy buena comida y atención. Se puede comer en el salón o en el balcón aterrazado. Si corre aire, no dudar, ¡a sentarse afuera! A la hora del almuerzo es un poco más relajado, y a la noche algo más formal. La comida es de estilo mediterráneo, su especialidad son los pescados y mariscos, que preparan con una fuerte influencia vasca y nórdica. Es de precios elevados, pero no en cualquier lado podés sentarte con una amplia vista al agua y comer pulpo a la gallega (en Buenos Aires). Muy buena la tortilla, las girgolas con provenzal, y la frittata de mar.

HOME BUENOS AIRES (Honduras 5860, Palermo)
¿Y qué tal comer en el jardín de un hotel, mirando la pileta? En el jardín de este hotel boutique de Palermo se puede brunchear como si fueses turista en tu propia ciudad. Al pisar el hotel ya cambiás de aire, pero sentarse a comer unos huevos benedictinos con papas crocantes, mirando el pequeño pero lindísimo jardín con pileta, sin dudas es lo que hace completa la experiencia. Se pueden sentar afuera a la sombra de árboles y enredaderas, u optar por alguna de las mesas dentro del ambiente con aire acondicionado pero que cuenta con grandes ventanales de vidrio que te dejan disfrutar de la vista. Además de todo tipo de huevos, también cuentan con tarta del día, bife de chorizo con papas fritas y tentadores cocktails. El brunch se sirve los fines de semana y feriados. Si van a almorzar un día de semana tienen sándwiches, hamburguesas y variedad de ensaladas.

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¿Por qué no comer en el jardín con pileta de un hotel en Palermo y sentirte por un rato de vacaciones?

AQUELLOS AÑOS (Rafael Obligado, Costanera)
Allí donde había estado plantado el famosísimo Los años locos se encuentra ahora la parrilla Aquellos Años. Un salón inmenso, una amplia terraza que ofrece una gran vista al Río de la Plata, y buena parrilla. Para comer asado, papas fritas y una buena provoleta (si es con rúcula y tomate, mejor). La comida tarda en llegar, pero el que avisa no traiciona, y según lo que pidas te advierten tiempo de espera porque nada está marcado, y deben darle el tiempo necesario a la cocción.

CABAÑA VILLEGAS (Alicia Moreau de Justo 1050, Puerto Madero)
Haber tenido una red de carnicerías y administrado anteriormente parrillas como Estilo Campo no fue en vano para los dueños a la hora de abrir este local en Puerto Madero en 2009. Han logrado una propuesta de parrilla con todos los clásicos y materia prima de primera calidad, pero sin precios desorbitantes. Ojo, no es barato, pero precios acorde a lo que se puede gastar en cualquier otra buena parrilla. Muy buenas las empanadas, la entraña, las mollejas y el bife de lomo. También tienen local en Belgrano (pero sin lo mejor: la vista al río).

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Cabaña Villegas: todos los clásicos de la parrilla y materias primas de excelente calidad

LUPITA (Olga Cosettini 1091, Puerto Madero)
Máscaras de luchadores, calaveras simpáticas, santos y una gran imagen de la virgen de Guadalupe que ocupa todo el techo. Una gran barra, mesas bajas, altas, boxes y más imágenes de iconos mexicanísimos como el chile, los chihuahas, Frida. Luego del éxito de su local en Báez, en 2012, Lupita desembarcó en su local de Puerto Madero con una linda vista del puente de la mujer. Como casi toda propuesta de comida mexicana en Buenos Aires, la satisfacción depende de lo que vayas esperando. Lupita es como un fast-mex, con algunos elementos mexicanos bien logrados (muy buena salsa picante, por ejemplo), pero, también tiene adaptaciones bien argentinas, como el burrito de cordero (que no está mal) o la quesadilla de carne (con cheddar y roastbeef). El guacamole está bien (aunque la porción me pareció chica). Mientras decidís qué comer, traen unos nachos con tres salsas (picante, berenjenas y mayonesa de cilantro, las tres bien). Durante la semana, hay happy hour: buen mojito y la caipi de menta y vainilla (pero alejarse del bloody mary, y la cerveza llegó caliente y tuve que pedir frappera).

CARRITO ABANICO (Av. Rafael Obligado s/n, al lado de Rodizio, Costanera)
Ok, con el calor que acosa la ciudad, proponer salir a comer un vacío-pan o un sándwich de bondiola un día de 35 grados bajo la sombra puede no ser lo más tentador. Pero qué pasa si les digo que en este caso estamos hablando de un puesto como cualquier otro de Costanera, pero glorificado. Sillas, sombrillas, baño y hasta wifi y un cerramiento para repararse del viento. Los sándwiches son un poco más caros que en cualquiera de los otros puestos como El Rey, El Torito, Parrilla Mi sueño, ¿pero no pagarían un plus para sentarse en una mesita a la sombra?

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Carrito Abanico: no es cualquier puesto de la Costanera, viene con sillas, baño, sombrillas y hasta wifi

LA VENTOLA (Elcano 1700, Martínez)
Un restó pub sobre la costanera de Martínez, clásico de verano entre los habitués de la zona, con linda ambientación estilo barco, muchas mesas afuera con sombrillas de paja, pasto, es casi como estar en un parador, pero con vista al río en vez de al mar. Para comer, buenos pescados, rabas, cornalitos y ensaladas abundantes. Son algo caras las bebidas ($32 un agua sin gas), considerando que con estos días de calor intenso es probable tomar más líquido que lo habitual.

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La Ventola, un clásico de verano, ambientado como barco y estilo parador de playa
BELINDA (En el Puerto de Frutos en Tigre)
Es comida sana y casera en un lugar con decoración moderna y despojada, mucho blanco, una gran mesa de madera, estanterías de acero, lámparas con pantallas de mimbre negro, una gran pizarra negra con dibujos en tiza blanca, que contrastan con el entorno verde del río y el Puerto de Frutos. El fuerte son las ensaladas y sándwiches. Hay platos del día, como por ejemplo bondiola con puré de batatas y miel. También es una buena opción para la tarde para complementar un paseo de compras con mini postres y pastelería. De postre, cheesecake de maracuyá, crumble de manzana con helado.

TIGRE BOAT CLUB (Paseo Victoria 156, Tigre)
Esta casona antigua albergó el primer club de remo de Tigre. Es ideal para disfrutar del jardín en verano, aunque adentro también tiene varios rincones, decorados con distintos colores y atmósferas distintas, bien de casa grande. La comida es rica y fresca, la atención es esmerada, y los precios son razonables. Milanesitas de mozzarela, bifecitos a la pimienta, carré de cerdo a la ciruela con papas rosti, brótola con salsa de queso azul, creme brulee, y tostados hechos con pan lactal, como los preparaba mi mamá.

AMARRAS SNACK BAR (Las Casuarinas y Río Luján, Puerto de Frutos, Tigre)
Deck y mesas de madera, sombrillas rojas y una linda vista del Río Luján, para cortar el día de paseo con un licuado y un tostado. Es uno de esos lugares de pasada si estás en el Puerto de Frutos, también vale si tenés ganas de almorzar una ensalada, hamburguesa o algo no demasiado elaborado. La comida no es de otro mundo, pero los pies agradecen el descanso, y los ojos la vista. A disfrutarlo por lo que es, un lindo lugar para sentarse un rato y reponer energías comiendo algo y disfrutando de la sombra.

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Amarras, perfecto descanso para los paseantes del Puerto de Frutos en el Tigre
LA NELLY (J. B. Alberdi, Puerto de Olivos, Olivos)
Esta parrilla clásica de la zona es una buena opción veraniega para comer al aire libre gracias a su ubicación privilegiada frente al Puerto de Olivos. Ingredientes de buena calidad y porciones abundantes. Decoración sencilla, mozos experimentados y atentos. Si consiguen mesa en el piso de arriba, tienen una vista hermosa del río. ¿Qué pedir para comer? Bife de chorizo con fritas, vacío, matambre a la pizza, ineludible entraña, bondiola de cerdo, provoleta y sensacionales empanadas a la parrilla; también tienen buena pesca del día y platos de bien ganado prestigio: clásica milanesa a la suiza, costillitas a la riojana y alguna de las distintas pastas

EL PATO (Del Arca y Río Luján, San Fernando)
Sobre el pasaje costero de San Fernando, junto a los ceibos que bordean el sendero del río, se encuentra El Pato, una opción genial para almorzar con vista al río. Salón tipo bodegón con mesas de madera, cuadros y chapas antiguas; cerveza helada y unas buenas rabas, entraña y tira de asado a la parrilla, trucha. Para los que no quieran parrilla, también sirven pastas caseras y minutas. Se puede comer en mesas afuera y tienen lugar para estacionar (importante por la zona). Tienen menú de mediodía y los viernes y sábados por la noche suele haber cena show.

TOIEN – PERU BEACH (Elcano 974, San Isidro)
Uno de esos lugares para disfrutar del verde, del río, buena música y comida. Hit absoluto casi todo el año, pero especialmente en verano. Deck de madera, mesas de madera, sombrillas, vista al río, ¿qué más se puede pedir? Durante el día elijan opciones simples como tostados o hamburguesas con fritas, o un rico milkshake. La atención es lenta y medio mala, pero siempre está lleno de gente y son pocos mozos; disfrutemos del entorno y sepamos entender. Es una buena opción para cenar, más tranquilo; recientemente renovaron la carta y ofrecen un buen menú a precios razonables. Pinchos de pollo, langostinos rebozados, quesadillas, sándwiches de salmón. Si Perú Beach no es tu onda y querés alejarte un poco de la gente, a unas pocas cuadras se encuentra también El Molino, un parador más chico y algo menos concurrido, donde pueden tomar un trago en una de las reposeras y comer una buena milanesa o una ensalada fresca.
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Toien: río, verde, deck de madera, buena música y comida; un hit del verano en Buenos Aires.

ESCAPADA AL DELTA
Para pasar el día o para almorzar y volver, una escapada por el Delta promete cortar la rutina sin excepciones. Río, lanchas, comida casera ¿y por qué no una siesta a la sombra de un árbol? Desde Tigre, pueden llegar con una lancha taxi o con una de las lanchas colectivas (Interisleña, Jilguero o Líneas Delta). Lo mejor es llamar al restaurante, reservar y preguntar qué lancha colectiva los alcanza, ya que es mucho más económico. Hay varias opciones de restaurantes, entre ellos, los más conocidos son Atelier Chez LissieIsla Margarita, y Los Pecanes.
Isla Margarita es una hostería y restaurante sobre Río Carabelas al 300. En un predio de 9 hectáreas de parque y senderos con flores se encuentra una pequeña hostería con tres habitaciones y un restaurante emplazado en un salón típicamente isleño, con piso tipo deck de madera, grandes ventanales y mucho verde alrededor. ¿Qué se come? Por sobre todo, comida casera. Mermeladas hechas con frutos de la zona, pan cocido al horno a leña, platos al disco, pastas caseras, picadas y escabeche.
Otra opción es Atelier Chez Lissie; se encuentra en la primera sección de islas a 16 km de la ciudad, por lo que se llega rápidamente desde Tigre. El lugar es muy bonito, plantado en una hermosa casa isleña hecha en pinotea, con muchos muebles en madera, decoración medio campestre. La comida es cara, y no es excepcional, pero vale la pena por el lugar.
Los Pecanes: Dentro de un área declarada por la UNESCO como reserva mundial de biosfera, a 90 minutos en lancha colectiva desde la estación fluvial de Tigre (o 45 minutos en lancha particular), se encuentra esta hostería, perfecta para llegar tempranísimo y aprovechar todo el día. Los sábados es costumbre preparar pollo ahumado con verduras, haciendo uso de su horno de barro, y los domingos hay menú fijo de asado (chorizos, morcillas, colita de cuadril, asado, pechito de cerdo y lomo) que incluye vino, gaseosas, mesa de ensaladas y de postres. Además, Ana prepara la mesa de postres que incluye variedades de tortas (incluyendo su famoso pecan pie), flan y hasta se pueden llevar un dulce casero a casa. El ambiente y la comida son excelentes. Tienen una huerta orgánica muy bonita, mucho jardín verde, reposeras para dormir la siesta y algunos senderos para quienes quieran caminar un rato.

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Atelier Chez Lissie: hermosa casa isleña para almorzar o quedarte a pasar el día al lado del río

De yapa: Red Resto Lounge (Rosario Vera Peñaloza 360, Puerto Madero)
El restó del Hotel Madero invita con excelente atención, lindo ambiente y buena comida. No sé si cuenta exactamente como estar mirando el agua, pero casi (estás a unos pocos metros, y como está ubicado en un hotel es casi como estar de vacaciones de todas formas), así que vale mencionarlo. Es para ir una noche en pareja a darse un gusto. La comida es muy buena; una carta sofisticada con influencia francesa. Hay atún rojo con vegetales asados (difícil de encontrar, y muy bien preparado), cordero patagónico braseado (solo apto para noche fresca, ¡da calor!), merluza negra grillada con tagliatelle, frutos de mar, entre otras tantas cosas ricas. Si pueden, aprovechen para tomarse un trago en el White Bar antes de la cena o visiten la cava que cuenta con más de 600 etiquetas. Otros sobre el agua en Puerto Madero son La ParolacciaPuerto Cristal y Cucina Donore.

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Red Restó, en el Hotel Madero, a metros del río, perfecto para una noche de verano

Antes de que el calor se apodere del todo de la ciudad, aprovechemos esta época del año que es sin dudas la más linda para comer al aire libre. Hace poco hablamos de la temporada de las terrazas, hoy nos tocan patiosveredas. Basta con salir a dar una vuelta, están por todas partes, hay cientos de cafecitos, restaurantes y bares con patios, jardines y veredas. Recorrimos la ciudad, preguntamos a expertos y amigos, y elegimos algunos de nuestros preferidos.




Naná, Vicente López (Yrigoyen 499, Vicente López)
Toldo blanco y negro, mesitas en la vereda, entrada directa a un pequeño patio interno, y un gran ventanal que da al resto del salón. Mesas de madera, decoración más bien minimalista, bien cuidado en los detalles. No sólo gana el ambiente, también la comida. Naná es para cualquier hora del día; buen desayuno, menú del mediodía con especiales que van rotando seguido, y un menú de brunch súper tentador. La comida es muy buena (aunque las entradas muy pequeñas). Recomiendo probar el salmón en croute de lapsang sanchuang con humita y sofrito de tomate con uva, los malfatti de espinaca, el tiradito de trucha o la ternera braseada; de postre, creme brulée de naranja. Un lindo detalle: en vez de panera, te traen unos bastoncitos de pan y un huevo pasado por agua, me encantó.

Sintaxis (Nicaragua, 4849, Palermo)
El primer restaurante gluten free de la ciudad, no sólo es apto para celíacos, es un must para patio lovers. En la entrada, un mostrador con tartas, panes, galletitas y hasta blends de té y condimentos; un amplio salón con mesas bajas y sillones, mucha madera, toques de azul y celeste; techos altísimos, un mueble gigante de madera estilo vintage con pasaplatos a la cocina, y vista al patio tranquilísimo. Un lindo lugar para sentarse a tomar el té o a cenar temprano. El servicio es rápido y atento. Tienen tartas, empanadas, ensaladas, carnes, pastas y variedad en cafetería. Para el té, muy buenas las tostadas de chipá; para la noche, las mollejas crocantes con chips de mandioca, y las papas fritas, imperdibles. Lo único que no me convenció fueron las tortas, que me parecieron un poco empalagosas.

El ñandú (Sebastián Elcano 648, San Isidro)
El ñandú es sin dudas uno de mis lugares preferidos en San Isidro, se come bien, y a precios razonables. Mesas rojas, manteles blancos y la sombra de los árboles en un gran jardín que da a la parrilla. Sirven de todo; muy buena parrilla (en particular la entraña), excelente humita en chala con queso, el camembert al horno de barro, quesadillas de salmón con guacamole y papas fritas, o de calabaza, choclo y miel. Los platos son abundantes, da para compartir entrada y algunos platos entre varios. Importante, tratar de ir temprano (o estar dispuestos a esperar); a pesar de ser grande el lugar siempre se llena rapidísimo.

Pehache (Gurruchaga 1418, Palermo)
Tal cual lo dice su nombre, Pehache es una casa antigua típica del barrio de Palermo, que renace y se convierte en un espacio que reúne diseño, y decoración y comida. Se puede ir paseando en los distintos ambientes descubriendo objetos y muebles, y al llegar al patio, también sentarse un buen rato en Pehache Café. Entre piedritas, enredaderas, una pérgola y un estanque de agua muy lindo, se disfruta del silencio y rica pastelería, incluso se puede tomar prestado un libro de alguna biblioteca y sentarse un rato a leer. La atención es muy buena, y también lo son el café con leche y la torta de lima, los muffins y triffle de maracuyá. Además hay sándwiches y ensaladas, y algunos platos más elaborados para los que quieran ir a almorzar.
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Pehache tiene un hermoso patio para comer entre plantas, una pérgola y un estanque de agua.
Koh Lanta (Gorriti 1600, Palermo)
De martes a domingo, en Gorriti y casi Malabia, Koh Lanta es una excelente opción para salir de la rutina y probar cocina thai, al aire libre. Está muy bien ambientado, tranquilo, tienen un lindo patiecito (pero solo con 3 o 4 mesas), y lo mejor es la terraza al aire libre. Las empanaditas thai de pollo con vegetales al curry y salsa agridulce y levemente picante son muy buenas, las croquetas de abadejo no están nada mal y también tienen langostinos apanados y otros bocaditos tentadores. De principales recomiendo el curry de langostinos con morrones y bamboo con leche de coco; tienen varias opciones de woks para los que no les gusta la comida picante, y el pad thai de lomo es riquísimo, y me quedé con ganas de probar los buñuelos de banana, coco y miel. Dato interesante, el lugar cuenta con varios descuentos, entre ellos de Guía Oleo. Otro dato: hay un montón de platos gluten free.

Felicidad(Gurruchaga 1711, Palermo)
La vereda de Felicidad es una de esas esquinas que te invitan a sentarse de inmediato una tarde de sábado paseando por Palermo. Fachada verde agua, un toldo cuadriculado blanco y negro, mesitas de madera, sombrillas, y gente relajando, charlando, tomando licuados y café. También es una buena opción para almorzar ensaladas, sándwiches o wraps con una rica limonada con menta. Para merendar tienen montones de opciones clásicas y modernas. Buen café con leche y tostadas, cookies y smoothies (probé el de mango con lima, que estaba bien pero le faltaba un toque de acidez).

Artemisia(Gorriti 5996, Palermo)
Vereda y un patio interno chiquitito pero muy lindo. Para ir a comer comida natural con mucha onda. Recomiendo probar alguno de los tapeos con platitos como bastoncitos de polenta, guacamole, hummus, taboule, chipá, bruschettas de pan de maíz con remolacha y olivas, bocaditos crocantes de quinoa y arroz yamaní, papas a la huancaina y otras cosas ricas del estilo. De postre, el carrot cake es un must, llega a la mesa tibio y con helado, riquísimo. El semifreddo de chocolate también está muy bien. Ah, y excelente panera. Lugar ideal para una cena tranquila y extensa, de esas que terminan con café, sobremesa, y la sensación de haber comido muy bien.
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Artemisia: vereda y patio chiquito pero muy lindo. Para ir a comer comida natural con mucha onda.
La Anita(Tiscronia 845, San Isidro)
Una especie de cantina con mesitas a la vereda y un jardín interno muy bonito. Si es fin de semana, puede ser difícil encontrar lugar, y es entendible porque el lugar invita a quedarse sentados disfrutando del día con una larga sobremesa, así que vayan temprano. Muy buena la ensalada La Anita (con verdes, tomates secos, hongos, parmesano), los chili prawns, el wok de arroz yamaní, y la limonada.
Precaución: ir con paciencia, la atención es lenta, pero el ambiente lo vale.

Río Café (Honduras 4772, Palermo)
Dj en vivo, ricos tragos y un patio lleno de verde, el combo ideal para una linda noche de primavera-verano. Río Café abrió en 2010, en lo que había sido en algún momento un PH de esos que ya no se ven muchos. De afuera no dice nada salvo “acá no entra cualquiera”, que lo deletrea de forma muy gráfica el hombre de seguridad con traje negro que está plantado en la puerta con un poco de cara de malo. Adentro está muy bien ambientado, techos altos, espejos, sillones y paredes despojadas y un gran ventanal. Al fondo, lo más lindo del lugar, un patio arbolado con mesas y barra. Carta de tragos creada por Inés de los Santos, con todos los clásicos y algunos twist como Fernet Chic (Fernet, jugo de naranja, romero y tónica) y Orange Mary (vodka, jugo de tomate y naranja, pimienta).

Sirop Folie (Vicente López 1661, Recoleta)
Ubicación, ambiente, atención, y comida, Sirop Folie cumple con todas. Ubicado al fondo del encantador antiguo Pasaje del Correo, con carteles, pizarras de especiales y mesitas con manteles blancos, el patio callejón te hace sentir en el quartier Latin en París. Se hizo conocido por su brunch, aunque toda la propuesta de Liliana Numer, creadora de este restaurante de alta cocina porteña, es tentadora. El menú es variado, tiene sándwiches, ensaladas y platos más complejos como asado braseado con puré de batatas, pesca del día con verduras, y roll de cordero de esos que podés comer sólo con el tenedor porque se deshace. El brunch sigue siendo de lo mejor que ofrecen, que incluye tabla Folie con quesos, gravlax, paté, terrina, aceitunas, variedad de panes y el highlight, los huevos revueltos con polvo de aceitunas y pimientos confitados.
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Sirop Folie: al fondo del encantador Pasaje del Correo, para comer como en el quartier Latin de París.
Almacén Oui Oui (Nicaragua 6068, Palermo)
Mesas en la vereda, papas rústicas, limonada y chocotorta, eso es Oui Oui para mí, una combinación que no falla. El gran problema que tiene es la espera, casi siempre hay que esperar un rato para sentarse. Si vas temprano o esperás, es un lindo lugar para brunchear, los huevos benedictinos son muy ricos. Para los que llegan y no tienen ganas de quedarse parados hasta que le liberen una mesa, a unos pocos pasos de Oui Oui, sobre Nicaragua, también está la vereda de Bar du Marché.

Bar du Marché (Nicaragua 5946, Palermo)
Un lugar chiquito con poquísimas mesas, con ese nosequé francés que lo hace súper lindo. La comida y la atención son muy buenas, pero las mesas de la vereda son tan chiquitas que bordean la incomodidad (la moza sugirió cambiarnos de mesa, hay chiquitas y extra chicas, así y todo se las tiene que ingeniar para acomodar todo sin apilar la panera y los vasos). Tienen menú del mediodía que incluye plato, copa de vino, postre o café por $80, muy bueno el omelette, la tarta de cebolla y queso de cabra.
Dato: Sushi y la estética francesa no se bien qué tienen que ver, pero varios me dijeron que el sushi que preparan es excelente.

Museo Evita Restaurante (Juan María Gutiérrez 3926, Palermo)
El restaurante del Museo Evita está plantado en un edificio de la primera época del siglo XX que hace algunos años fue declarado patrimonio nacional. Con un patio muy bonito y tranquilo, con pisos de damero en blanco y negro y muchos árboles, es un lugar tranquilo y agradable. El espacio al aire libre es ideal para los días lindos y soleados. Los platos están bien, son abundantes aunque la atención tiende a ser algo lenta. No se impacienten, déjense disfrutar del lugar. Una buena propuesta para una tarde de primavera, con tabla de quesos y copa de vino a la sombra del palo borracho.

Boulevard Saenz Peña (Boulevard Saenz Peña 1400, Tigre)
A tres cuadras del Puerto de Frutos, en el edificio de lo que alguna vez fue un viejo almacén de ramos generales, se encuentra esta especie de restaurante, galería de arte y espacio de decoración vintage. Enredaderas, sillas de hierro con almohadones estampados, escritorios de madera convertidos en mesas al aire libre, perfectas para sentarse a disfrutar comiendo rico con el sol en la espalda. Todo lo que se ve está a la venta (inclusive sillas y cubiertos). La comida es una propuesta de Juliana López May, y fiel a ella, todo en Boulevard Saenz Peña es lindo, rico, sano y abundante. La carta cuenta con una amplia variedad de ensaladas (mi favorita es la de salmón con almendras, palta y brie), sándwiches y siempre algunos especiales del día (el salmón en croute de hierbas con papas y zanahorias doradas, o entraña con puré y salsa criolla).
Dato: aprovechen a ir pronto, hay una muestra de Felipe Giménez que comenzó el 8 de noviembre. Juliana también da ahí clases de cocina).
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Boulevard Sáenz Peña: antes un viejo almacén, hoy con propuesta gastronómica de Juliana López May
Kansas (Av. Del Libertador 4625, Las Cañitas)
Siempre es una buena opción para disfrutar del aire libre. Puede ser algo tedioso conseguir mesa porque siempre hay espera (aunque a veces para el patio es mucho menos); por eso, el happy hour es la excusa perfecta para ir a tomar un drink bajo la sombrilla, y quedarse a comer en el patio o pedir mesa temprano antes de que llegue la marea de gente. Gin tonics, cerveza tirada, papas fritas, chicken tenders, potato skins y por qué no también el dip de espinaca con queso y nachos. Info: el happy hour es de lunes a viernes hasta las 19.30hs.

Il Ballo Del Mattone (Gorriti 5737, Palermo)
Decoración medio kitsch, con manteles floreados, graffitis en las paredes, carteles con el nombre del lugar y pizarras que llegan en manos del mozo para contarte los especiales; así es Il Ballo. Cualquier lugar que sirva una buena burrata merece un visto bueno en el libro de mis recomendados, y este lugar además de burrata y buenas pastas, es una trattoria con toda la onda y un patiecito interno divino para sentarse en noches de verano con amigos, comer bien, pedir un trago y disfrutar de la música. Para amantes de las pastas, probar los sorrentinos o los fussilli fierrito.

La Panadería de Pablo (Defensa 269, San Telmo)
Para brunchear los sábados y domingos, el restaurante de Pablo Massey cuenta con un patio interno con un ambiente súper tranquilo, media sombra para protegerse del sol y mucho verde. Hace un poco de calor en el patio, aunque es lindo. Empezaron con los brunchs de los sábados hace poco, por lo que todavía llega poca gente y se puede conseguir mesa fácilmente. La propuesta de brunch es algo rara, en lugar de combos con café y jugo de naranja, huevos y panera, aparece una especie de listado con todas las opciones clásicas del brunch, y elegís de la larga lista armando el brunch a tu medida. No faltan los clásicos como crab cakes, huevos revueltos con panceta, huevos benedictinos con salsa bearnesa (aunque sobre pan de focaccia en vez de english muffin). También tienen ensaladas, pizzas, sándwiches, yogur con fruta y granola, tostadas francesas y hasta cous cous con especias. Lo mejor es sin duda el pan (dato quizás obvio porque es una panadería) y usan muy buen aceite de oliva (Arbequina), que podés comprar para llevar a casa.
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La Panadería de Pablo (Massey): Ideal para un brunch de fin de semana en el patio.
Malvón (Serrano 789, Villa Crespo)
Malvón es como la casa de la abuela convertida en una confitería porteña contemporánea. Café, limonada, pastelería y panes caseros en un lugar relajado, tranquilo, con deco ecléctica. Algunas pocas mesas en la vereda, una especie de antesalón con mesitas en la ventana abierta, y al entrar un gran mostrador lleno de panes, budines, muffins, carrotcake, cornbread y english muffins (todo horneado a diario). El salón es como un living, con un vajillero refaccionado que da envidia no tener, espejos en las paredes y unos sillones antiguos. Atrás, un patio con mesas, enredadera y plantitas. En la semana tienen un buen menú de mediodía y los fines de semana brunch.

Dulces Confidencias (Cabrera 5600, Palermo)
Un restaurante lindo y chiquito, con mesitas de hierro forjado y plantas en la vereda que dan ganas de sentarse y espiar por la ventana, desde donde se divisan colores pasteles, manteles floreados y macetas de colores. Un lindo lugar para desayunar al sol, o almorzar algo bien liviano como el sándwich de vegetales grillado y mozzarela, o la ensalada de salmón gravlax, y cerrar con algo dulce (la pastelería es el fuerte de Virginia Noboa, encargada y dueña del local, que recrea las recetas de su abuela Toti, y además suma creaciones propias). La propuesta es comer rico, abundante y sano. “Todo lo que puedo hacer acá sin comprar, lo hago”, dice Virginia.

La Apasionada (Ayacucho 1383, Florida)
Desde afuera cuando ves a alguien en la mesa contra la ventana tomando un café te dan ganas de entrar; la vista sigue para ver un mostrador con panes, una pared llena de vinos, sales, aceites, especias que dan ganas de entrar a llevarse todo. Cuando entrás, descubrís un pequeño almacén boutique con un lindísimo patio. Es un lindo lugar para desayunar, brunchear o salir a comer pero a un ritmo mucho más tranqui que en el mar palermitano. Muy buenos panes y cosas dulces, huevos revueltos, verduras con queso crocante, pollo marroquí y el wrap con hummus con lechuga, tomate y cebolla morada. Abre de martes a domingo, y los fines de semana en general hay actividades (como talleres de arte o huerta orgánica). Esos detalles que suman: en La Apasionada podés dejar un café pendiente.

Hierbabuena (Caseros 454, San Telmo)
Otra linda opción para armar salida de fin de semana por San Telmo, es un restaurante natural, chiquito ubicado en el lindísimo boulevard de la calle Caseros sobre esa tan pintoresca vereda roja. Mesitas a la calle, un salón con decoración tipo almacén, manteles verdes, muebles antiguos refaccionados, un lindo mostrador y empapelado verde agua y blanco. Buena opción para almorzar en la semana si andan por el microcentro y sin apuro. Muy buenos jugos y limonada, la veggie burger de hongos es buenísima, también tienen platos como salmón con provoleta de cabra, compota de tomates, espinaca fresca y helado de zanahorias; risotto de calabaza, hongos y espinaca, o pechuga de pollo rellena de higos, tomates secos, albahaca y queso feta, con salsa teriyaki acompañado de un puré de papa y puerro. Siempre te reciben con alguna cosita rica como escabeche de hongos, ensalada césar, o gazpacho de tomate y rúcula para entretenerte mientras pedís. De postre, la creme brulee de mascarpone y el carrot cake son los sugeridos de la casa.

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Hierbabuena: en el lindísimo boulevard de la calle Caseros sobre esa tan pintoresca vereda roja.

En esa misma cuadra, hay otros varios restaurantes con mesitas a la calle y ventanales gigantes abiertos que hacen que el salón sea prácticamente al aire libre. En la esquina, La Popular, también con mesas en la vereda, es como uno de esos café/restó de los de antes; el ambiente es lindísimo, pero para ir a comer minutas sin demasiadas pretensiones.
Y hablando de cafés de los de antes, El Histórico (México 524, San Telmo), plantado en un edificio antiguo, patio interno con piso de damero, es como un viaje en el tiempo a la alta cocina hiper clásica. Carpaccio de lomo, creppe de calabaza gratinado, carré de cerdo a la ciruela, pulpo a la gallega y volcán de chocolate.

Y algunos más de yapa:
Austria (Roque Sáenz Peña 1138, San Isidro)
Tiene un lindo jardín interno con algunas mesas bajo una parra, ideal para sentarse un mediodía y disfrutar del sol y sombra. Recomendable la tabla de ahumados nórdicos, y muy buen strudel de manzana con helado.
Para escaparse un rato del microcentro, en medio del caos porteño, en el corazón de la ciudad se encuentra lo que pareciera ser un oasis: Patio #378 (Corrientes 1334, Microcentro), en el Hotel Novotel. Para tomarse un drink antes de encarar el retorno a casa.
La vereda de Bartola (Nicaragua 5935, Palermo) también es muy bonita, con sus mesas celestes y rosas en la vereda y una decoración medio kitsch con vajilla antigua y cosas recicladas, pero el servicio y la comida no impresionan. La limonada es rica y el budín de limón no está mal, pero el ambiente promete más de lo que da.
Cocu La Boulangerie del trío de franceses instalados en el corazón de Palermo, también estrena esta temporada mesas en la vereda.
En Vicente López, está Alguito (Tapiales 1185, Vicente López), con mesas y sillas de colores en la calle, y una propuesta eco friendly. Fachada color verde agua y el nombre del lugar hecho en pedacitos de madera, colgantes hechos con tapas de colores, lámparas fabricadas con frascos, floreros de latas, estantes con cajones de fruta, pizarras, mesas con sillas y silloncitos distintos, todo muy zen, con gente desayunando, leyendo el diario… y hasta un pequeño almacén de productos orgánicos.
A pocas cuadras, también hay mesas en la vereda en los clásicos cafés como Café de París y La Vicente López.
Otro en zona norte, pero para el lado de Martínez, es Suss Cupcakes (Paunero 2046, Martínez), que abrió hace poco, y es de esos lugares donde seguramente puedas encontrarte a un grupo de viejas paquetas tomando el té. Además de cupcakes, tienen muchas opciones para merendar rico, y hasta para almorzar en la semana. El patio de atrás tiene mesas, sombrillas, enredaderas y una fuente divina para sentirse en el patio de la casa de una amiga.

oleo dixit suss
Suss, en Martínez: patio con sombrillas, enredaderas y una fuente, para sentirte en la casa de un amigo.
En esa misma esquina tranquilísima cerca de la estación, están también las mesas en la vereda de Compañía de Chocolates y Clásica Victoria.
La ya clásica parrilla de Nuñez, La Escondida (Arcos 3200, Nuñez), también cuenta con varios ambientes para sentarse a comer al aire libre. Ideal para ir en familia, ya que tienen lugar de sobra para que los chicos jueguen y revoloteen mientras los padres disfrutan del café después de una rica  provoleta y entraña con fritas.
Para los que trabajan por Belgrano, no dejen de pasar por la vereda de Zelmira (Juramento 1295, Belgrano), flores y pasteles, donde pueden comerse alguna de las ensaladas del día o pedir unas ricas arepas.
Sin abandonar Belgrano, la vereda de Le Pain Quotidien sobre la calle Sucre a pocas cuadras de Cabildo, puede ser el parate perfecto para alejarse un poco del sol, el ruido y la gente, ahora que hay que afrontar el shopping navideño. Tazones gigantes de café con leche para reponer energías, granola, croissants, rolls de canela, pain au chocolat, bruschettas, sándwiches, ensaladas y hasta tablas con picadas.
Hasta con una lista interminable quedan muchos sin nombrar… Cómo pasar por alto las tapas y chupitos en ese hermoso patio de OlsenOsaka en Puerto Madero, el bellísimo Museo Larreta o el Jardín Japonés. O las veredas porteñísimas de Don JulioJanio Lo de Jesús. Lo cierto es que podría estar el resto de la temporada enumerando la inagotable oferta de veredas, patios y jardines que nos invitan a sentarnos, pero en vez de quedarme escribiendo, me voy a pasear y tomar un café en alguna mesa en la vereda. Hagan lo mismo (y después cuéntenme cuál debería ser mi próxima vereda).

Me desperte super temprano, pensando en Cookie Sundays, en que volvieron las ganas de meter las manos en la masa y en que a pesar de tener la mitad de mis libros en cajas, si las ganas estaban, nada iba a evitar que se me ocurreiera algo para cocinar. Como teniamos almuerzo familiar con amigos, pense en hacer algo para el cafecito. Papa fanatico del biscotti, puede ir por ahi. Mama con ganas de algo de coco... ok, biscotti de coco? Vamos....
Supemercado, comprar el diario, un rato de lectura en el jardin, trabajar un rato, chusmear blogs, y volver a cocinar. Almuerzo familiar al aire libro, biscotti y cafecito, un rato de sol, orden de placar, y caminata... Digamos que fue un domingo completito, y los biscotti fueron un exito!
Que lindo es volver a tener ganas.


Biscotti de coco y naranja
Ingredientes
-400 grs de harina 0000
-3 huevos
-120 grs de manteca
-100 grs de azucar impalpable
-100 grs de azucar rubia
-7 grs de bicarbonato de sodio
-ralladura de 1 naranja
-1 cda de esencia de vainilla
-80 grs de coco rallado
-100 grs de almendras

Preparación
-Mezclar todos los ingredientes en una batidora hasta formas una masa homogena (es levemente pegajosa). Si no tienen batidora se puede hacer igualmente mezclando todos los ingredientes a mano.
-Dividir la masa en dos, y formar dos rollos largos. Dejarlos descansar 30 minutos.
-Llevar a horno a 180 C durante 20/25 minutos
-Dejar enfriar, cortar rodajas finitas, y llevar a horno a 160 C durante 10/15 minutos de cada lado para secar.





















Arrancamos la semana con un detox después de un fin de semana de comer intensivo y estrenamos la temporada de ensaladas, porque no todo es pan y galletitas (?) y hay que darle su lugar a lo verde.

Hoy, de espinaca, queso azul y pera. Qué más le agregarías?

Ingredientes
-1 atado de espinaca
-50 grs de queso azul
-1/2 pera
-1 tomate
-1 puñado de nueces
-1 puñado de pasas rubias

Para condimentar: un buen aceite de oliva, limon, sal y pimienta negra

Lo mas importante es tener una buena sartén bien caliente. Con pocos ingredientes que casi siempre tenemos en casa, los crepes son fáciles, rápidos, y riquísimos para salir del paso y tener un postre en pocos minutos. Si sobran, a la heladera para rellenar con queso y unas verduras al dia siguiente, o para preparar unos canelones de jamón y queso o ricota y espinaca.

Receta de Crepes

Ingredientes
-110 grs de harina
-2 huevos
-200 ml de leche y 75 ml de agua
-1 pizca de sal
-1 cda de azúcar
-50 grs de manteca derretida

Preparación
-Batir los ingredientes en un bowl (menos la manteca)
-Calentar una sartén a fuego medio y agregar dos cucharaditas de manteca derretida
-Agregar un cucharón de la mezcla para crepes, esparcirla con movimientos circulares para que quede bien finito. Cocinarlo 2 minutos y darlo vuelta

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