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Si tenes ganas de algo dulce o tenes invitados a tomar el te pero no tenes mucho tiempo entre manos, proba hacer estas palmeritas express. Son una pavada, y quedan buenisimas!! Solo necesitas una mas de tarta (puede ser hojaldrada o criolla), un par de cucharadas de manteca derretida, azucar y canela.



-Derreti 20 gramos de manteca  en el microondas. Esparcila sobre la masa de tarta, espolvorea con bastante azucar, unas cucharaditas de canela, enrolla dos costados hacia el centro, enfria un rato y corta las palmeritas. Colocar sobre una placa enmantecada, y llevar a un horno a 180 C durante 15 minutos o hasta que esten doradas.

-Si no te gusta la canela, proba rellenar con mermelada de durazno o naranja. Tambien se pueden cambiar el azucar por queso rallado para una version salada.




Es un domingo cualquiera, con fiaca de levantarse de la cama. Después de trasnochar y tomar unas copas de más la noche anterior, tengo ganas de subir las sábanas hasta la nariz, y seguir un rato “descansando la vista”. El único problema, es que tengo hambre. Ya es tarde para desayunar, aunque algo temprano para salir a almorzar. Lo pienso dos veces, y me doy cuenta de que es el horario perfecto… para el brunch!

El Brunch es un híbrido gastronómico que combina elementos típicos del desayuno (Breakfast), como jugos, infusiones y panes; con platos más sustanciosos y bebidas más propias del almuerzo (Lunch), como tartas, ahumados, espumantes, y licores. Es ese momento del día donde se admiten todos los caprichos, sin culpa, ni miradas raras de otros comensales por las combinaciones y los antojos peculiares.

La tendencia surgió a fines del siglo XIX en Inglaterra. En 1986, la revista Punch, publicaba un artículo que anunciaba que el brunch era la cosa cool del momento. Durante los años 30 se hizo popular en los Estados Unidos, especialmente entre los periodistas, que se juntaban a leer los gruesos diarios del domingo, con una taza de exagerada de café y unos huevos benedict. Luego se impuso entre los celebrities, y no tardó en cruzar mares y fronteras.

Fueron los grandes hoteles los que ayudaron al Brunch a llegar a Buenos Aires. Los precursores fueron La brasserie del Plaza y L’orangerie del Hotel Alvear. Después el híbrido conquistó los principales circuitos “palermenses”, que buscaban atraer a los turistas deseosos de comer sus huevos revueltos. Hoy ya existen más de cien bares y restaurantes que ofrecen esta opción que nos permite optimizar el tiempo de ocio durante el fin de semana. Un rato más remoloneando en la cama, y luego podemos salir a degustar una quiche de verduras con jugo de naranja o acompañar las tostadas con huevos revueltos y una copa de champagne.

El brunch, generalmente, se sirve los domingos entre las 10 y las 16, aunque muchos lugares extienden el horario y suman la propuesta a los sábados. El café es la constante, y los huevos suelen ser los invitados de honor de la mesa. Se sirven revueltos, benedict, o en omelette babé. Las propuestas más tradicionales sirven canastas con scons, muffins, tostadas y medialunas, que se acompañan con manteca, mermeladas, jugo, frutas, y french toast con huevos y panceta. Otros menús incluyen entre sus opciones, platos más sofisticados como gravlax de salmón o cordero braseado. También aparecen waffles, tabla de fiambres, bruschettas, frittatas y quiches.

Le preguntamos a la comunidad Oleo en Facebook, cuáles eran sus lugares preferidos para brunchear, y éstos fueron algunos de los más populares:

Olsen: Es un restaurant de cocina nórdica ubicado en el corazón de Palermo. Es uno de los lugares de la zona que mantiene un ambiente distendido y cool sin ser demasiado pretensioso. Para el brunch, tienen un menú atractivo que admite opciones para armar a tu propio gusto.
La propuesta A más ligada al desayuno, Incluye café, tostadas, jugo, yogurt con cereales, lomito y queso o ensalada de frutas, omelette o huevos revueltos o panqueque de papa, acompañado por una bebida. El precio va de los $30 a $90 según cuán completo se lo pida. La propuesta B ofrece dos listas de platos más contundentes, y el comensal puede elegir uno de cada lista. La primera cuenta con omelettes, waffles, vegetales asados o sándwiches de pan en siete granos. La segunda lista cuenta con pollo grillado, bondiola casera, salmón grlavlax y más. El precio es de $90, que incluye la bebida y una guarnición de ensalada o papas Ølsen. Además, cuentan con varias entradas entre las que se destacan la tabla de smorrebrods (canapés nórdicos), leberwurst con pretzels o blinis de maíz con salmón. También hay 5 diferentes opciones de postres. El brunch de Ølsen acepta a los madrugadores y también aquellos que prefieren dormir con persiana cerrada hasta altas horas de la tarde. Su horario es desde las 10:30 hrs hasta las 20 hs.


La Waffleria Gourmet: Es un lugar cálido y con atención amable. Apartado del tan transitado Palermo, La Waffleria se encuentra en el barrio de Devoto. Ofrece dos opciones de brunch a precios muy accesibles.
El primero incluye café, una copa de vino, minis crocantes (vienen 4, de roqueforte apio y nueces, jamón crudo y rúcula, cerdo, panceta y beer mustard, y salmón ahumado, philadelphia y alcaparras), palicrep (waffle sellado relleno a elección), y waffle de vainilla o chocolate con topping de nutella. Todo por la módica suma de $47.
La otra opción incluye café, agua o gaseosa, minis crocantes (de crema de verdeo, de espinaca y salsa blanca gratinada, fungí y parmesano, y de humita), palicrep vegetariano, y waffle de vainilla con manzanas caramelizadas con canela y crema batida. Esta opción vale $46.


Con ofertas como estas, vale la pena aventurarse por el jardín de la ciudad, ¿no?

Suca: Es otra opción fuera del tan andado Palermo. Suca chocolate & pasión, es el primer chocolate lounge de la ciudad. Un pequeño living con cuatro mesas, donde se puede disfrutar de un ambiente tranquilo al compás de música elegida para crear un ambiente acogedor. El brunch de Succa se sirve en dos etapas: primero llega a la mesa una canasta con scons, muffins y tostadas de pan casero; mermelada y manteca, jugo de naranjas y café con leche. Luego avanzan unos Eggs Benedict sobre French toast con jamón y salsa holandesa, yogurt, cereales y frutas de estación. Tienen todo tipo de chocolates calientes y cafés. Les recomiendo también pasarse a la hora del té para probar el strudel de manzanas tibio con helado, o los tostados en pan casero y la fondue de chocolate.

Malvón:Es una casona vieja en el barrio de Villa Crespo. En sus hornos hacen cada día toda su panadería, y mantienen vivo ese algo especial de las confiterías del viejo estilo porteño, pero le suman toques contemporáneos que atraen a turistas y público barrial por igual. Sirven brunch los fines de semana, con un menú variado que incluye los clásicos huevos benedictinos, pero también popovers y algunos platos de la cocina cajún.
Desde ribs de cerdo con batatas rotas y chutney de manzanas verdes, hasta fritatta con salchicha parillera, cordero brasedo y huevos benedictos, Malvon tiene opciones para todos los paladares.
El Brunch viene siempre acompañado de un cocktail, café con leche o limonada, cornbread, guarnición frutas en ginger syrup y una guarnición de pancakes, huevos cocotte, papas cajun, guacamole, aros de cebolla o sopa del día.


Le Ble: Coquitos gigantes, muffins de chocolate con un suave gusto a arándanos y un tazón de café con leche gigante, para satisfacer hasta a los más cafeinómanos. El brunch en Le Ble es variado y generoso. Opciones dulces y saladas, aseguran que nadie se quede con las ganas. Su cocina/panadería a la vista y la decoración de estilo francés, atraen al público que camina por esta tranquila esquina del barrio de colegiales. Grandes pizarras anuncian promociones del día, y si no hay lugar, tenés la opción de llevarte todo a tu casa, para hacer el brunch metido en la cama haciendo fiaca.

Nucha:Es uno los clásicos lugares para brunchear. Cuenta con varias sucursales alrededor en la ciudad, con un ambiente familiar y un menú que garantiza que nadie se quede con hambre. Salen bandejas de sandwichitos, calentitos y tartas. Después viene un sinfín de dulces, exquisita pastelería y gustos delicados que solo pueden prepararse con la mejor materia prima. El precio es algo elevado ($200), pero la variedad y cantidad, son suficientes como para compartir entre dos.

Café Crespin: Es un lugar relajado y apto para juntarse con amigos. La estrella del brunch es el cinnamon roll, pero los pretzels y carrot cakes no se quedan atrás. También son excepcionales sus french toasts con frutos rojos, y el sándwich de gravlax de salmón en bagel con semillas de amapola. El menú sale $60, que incluye una infusión y una copa de champagne o jugo de naranja. Si son un grupo grande, traten de ir temprano, después de las 13hs, empiezan a ocuparse la mayor parte de las mesas.


Me voy de viaje al pueblo tricolor; al hogar de las enchiladas, los tacos y el mole poblano… Me voy a la playa de la Riviera maya, al DF a tomar un tequilita y unas micheladas…


La primera vez que viaje a México era chica, viajaba en familia y fuimos a Cancún, Xel Ha y playa del Carmen… Dicen los mexicanos que Cancún es lo menos México que tiene México. Cuando viajé al D.F. por trabajo un par de años después, me di cuenta que tenían razón. En el D.F. se respira la vida urbana de México. Se Descubre el transitar eterno de autos, el sol radiante y un sinfín de personas que andan a paso apresurado.

México es el tercer país más grande de Latinoamérica. Es una región con distintos paisajes y gran variedad de recursos y zonas climáticas. Desde montañas de picos nevados y valles de plantaciones cítricas, hasta desiertos y playas. Su gastronomía es una parte muy importante de su cultura. La cocina de México es una verdadera mezcla de sabores y rituales. Influencias europeas (especialmente España y Francia) y aborígenes (Mayas y Aztecas) resultan en una gran diversidad de platos y tradiciones.

Siempre que viaje a México lo que más me llamo la atención fue la amabilidad de la gente. Es en general, una comunidad gentil, con muy buen trato y predispuesta a ayudarte. Sea en las grandes ciudades o en los pueblos más alejados, siempre comí muy bien. Debo admitir que me lleve varias sorpresas. Estamos acostumbrados a conocer los sabores de la cocina internacional con una adaptación al paladar local, y muchas veces cuando viajamos esperamos encontrar esos sabores que son en realidad una versión adaptada para nuestra aceptación. Claro que para el viajero siempre existen los lugares turísticos donde se puede ir por opciones seguras y platillos internacionales, pero mi recomendación es que para vivir verdaderamente México, lo ideal es fijarse donde come la gente local y animarse a probar.

Aquí les cuento qué son algunos de los platillos más populares que comí. No dejen de probar por ustedes mismos y después me cuentan que les parecen.

§ Chicharrón – Es la piel del cerdo que se fríe hasta quedar crocante y dorada. Suele ser un tentempié popular entre los vendedores ambulantes. Es realmente sabroso, aunque puede ser muy grasoso si no esta bien preparado. Puede acompañarse con guacamole o servirse con una salsa de chile.
§ Enchiladas – Son tortillas rellenas con carne, pollo o mariscos, que luego se cubren con una salsa roja, verde o mole. Su relleno suele tener queso y tmb pueden espolvorearse con queso por encima.
§ Tacos – Tortillas de maiz rellenas con carne asada, pollo, carnitas (carne mechada), lengua, sesos, cerdo o incluso nopal (cactus). Al norte pueden prepararse con tortillas de trigo.
§ Tamales – es una masa de maiz y vegetales que se cocina envuelta en una chala de maiz. Puede ser dulce o salado y su gusto varia mucho segun la region en la que se pruebe.
§ Tortas – es la versión Mexicana de un sandwich. El pan va levemente dorado y se rellena con la proteina deseada y una variedad de vegetales asados, chiles, palta, lechuga y frijoles. También pueden encontrarse Tortas Ahogadas (típicamente del estado de Jalisco) que vienen ensopados en una salsa de tomate.
§ Quesadillas – Tortillas grilladas rellenas con queso y otros ingredientes. Pueden ser que queso solo o con pollo, carne, y hasta flores de zuchinni.
§ Mole – El mole es una salsa a base de chile y species que lleva chocolate como uno de sus ingredientes. Suele servirse con carnes y aves, y generalmente cuando se lee “estilo poblano” significa que lleva mole.
§ Pozole – es una sopa a base de maíz a la que se le agrega carne de cerdo o pollo como ingrediente secundarios.
§ Gorditas – tortillas gruesas de maíz rellenas con chicharrón, queso o frijoles. Se comen en todo mexico y su relleno va variando de lugar en lugar. Generalmente se sirven con crema acida, aguacate o salsa picante.
§ Guacamole – un clasico mexicano que todos conocemos. Existen tantas variedades y secretos para un rico guacamole, como amas de casa. En todos los casos, hay aguacate. Muchas recetas llevan cebolla picada, tomate en cubitos, chile, jugo de lima. En muchos restaurantes hace las veces de una panera.. sirviéndose con totopos (nachos) como para entretener al estomago mientras se decide que comer.
§ Tostadas – son tortillas de maiz fritas, con frijoles refritos, lechuga, crema, queso, tomate, lechuga, cebolla y salsa picante, a la que se le agrega un ingredient como pollo, carnitas, etc..
§ Sopes – es una masa de maiz sobre la cual se sirve pollo, queso, frijoles o salsas…
§ Carnitas – carne de cerdo frita que se sirve con salsas o en tacos
§ Chile en nogada – Un chile poblano relleno cubierto con salsa blanca. Se sirve a veces con granos de granada.
§ Barbacoa – oveja o cabrito envuelto en hojas de maguey cocino en un horno hecho en el suelo.Se sirve con tortillas y salsas.
§ Sopa de Tortilla – un clasico que complace. Es un caldo de pollo suave al que a veces se le agrega un toque de tomate. Se sirve con unas tiras de guacamole, y queso encima.
§ Chilaquiles – Nachos/totopos con salsa roja, chile o salsa verde, con pollo y huevos. Es un plato suave.
§ Migas – un platillo tipico del centro de l pais. Un caldo de chile guajillo con pan enbebido en el liquid, que se puede server con cerdo, carne o huevos.




Los shortcakes son unos pastales en formato mini, de masa suave, que se rellenan con crema y frutas frescas. La receta original es inglesa y dio la vuelta al mundo, adaptándose al paladar de cada país. Aquí, una versión sencilla para preparar en casa y servir a la hora del té.  

Shortcakes de frutillas: 


Ingredientes: para la masa, 2 tazas de harina, 2/3 tazas de leche, 30 gramos de manteca, 2 cucharadas de polvo para hornear, 4 cucharadas de azúcar, 1 cucharadita de sal. Para el relleno, 1/4 kilo de frutillas, 1 taza de crema, 5 cucharadas de azúcar impalpable, 3 cucharadas de azúcar común, un chorrito de Absolut Kurrant (o cualquier otro vodka saborizado). 

Preparación: lavar las frutillas, sacarles el cabito y cortarlas en trozos. Colocarlos en un bowl y añadir 3 cucharadas de azúcar y un chorrito de Absolut Kurrant. Dejar macerar. 

Colocar la harina, el polvo para hornear, el azúcar y la sal en un bowl. Agregar la manteca fría cortada en cubos y desarmarla con los dedos, para integrar. Añadir la leche y mezclar, hasta formar una masa homogénea. Estirar con un palote sobre la mesada enharinada, hasta obtener una masa de unos 3 centímetros de espesor. Con la ayuda de un corta pastas, cortar círculos y llevarlos a una placa para horno, forrada con papel manteca. Pintar con leche y cocinar en un horno a 220 °C, entre 12 y 15 minutos. 

Mientras, batir la crema con el azúcar impalpable. Una vez fuera del horno, cortar los shortcakes con la mano por la mitad, y rellenar con la crema batida y las frutillas maceradas. 

Me voy el fin de semana de viaje y no voy a tener acceso a internet, asique para no dejarlos abandonados, les dejo una receta para unos pancitos con queso y oliva que no toman demasiado tiempo y realmente quedan muy ricos. Para servir antes de la comida, o como snack a cualquier hora.


Pancitos con queso
Ingredientes:
-3 tazas de harina
-3 cdas de azucar
-2 cucharadas grande de levadura instantanea


  • -3 tablespoons sugar

  • -1 taza de leche tibia

  • -2 cdas de manteca derretida


  • -2 cdas de aceite de oliva

  • -1/3 taza de queso rallado. 

  • Preparacion:


  • -Disolver el azucar y la levadura en la leche tibia. Dejar descansar durante 5 minutos.

  • -Agregar la manteca derretida y la sal y la harina en varias tandas, mezclando bien y amasar hasta formar un masa (puede queda levemente pegajosa)

  • -Tapar con un plastico y dejar descansar durante 10 minutos

  • -Estirar la masa de forma rectangular, esparcir mitad del aceite y mitad del queso. Doblar un tercio de la masa hacia el medio, y doblar de nuevo tapando.

  • -Lleva la masa al freezer por 10 minutos

  • -Estirar de nuevo para fomar un rectangulo, esparcir el resto del aceite y el quedo. Volver a doblar como en el punto anterior

  • -Corta en cuadrados y dejar descansar durante 45 minutos o hasta que la masa hasta que duplique su volumen

  • -Cocinar en un horno precalentado a 190°C durante 20 minutos.

  • -Servir tibios. 
El risotto es un plato tradicional de la cocina italiana, que por ser rendidor y popular, es ideal para servir en una reunión con amigos. Aprovechemos mientras todavía nos quedan unos días de frío para darnos un gusto bien de invierno. Un clásico risotto, versión express, para hacer en solo 20 minutos con ingredientes que seguramente ya tenés en casa.

Ingredientes: 1 taza de arroz carnaroli, 1 cebolla chica picada, 2 cucharadas de aceite de oliva y 1 de manteca, 1 dedalito de azafrán (ó una cucharadita de pimentón dulce más una de condimento para arroz), 1 litro de caldo de verdura, 20 gramos de manteca en cubos, 50 gramos de queso rallado, 1 cucharada de perejil picado, un chorrito de vino blanco, pimienta a gusto.

Preparación: saltear la cebolla con una cucharada de manteca y dos de aceite de oliva.  Agregar el arroz y revolver con cuchara de madera hasta que los granos, cubiertos por el aceite, tomen temperatura. Añadir un chorrito de vino blanco y revolver hasta que se evapore. Espolvorear con azafrán e incorporar el caldo caliente, de a un cucharón por vez, revolviendo constantemente hasta que se absorba, antes de agregar el siguiente cucharón. 18 minutos después, el arroz debería estar cocido. Agregar la manteca en cubos, el queso rallado y el perejil. Mezclar bien hasta que se derritan la manteca y el queso. Condimentar con pimienta y servir.
Nada es tan sencillo como parece: hasta la papa frita tiene sus vueltas. Aquí, una guía para prepararlas en casa como lo hacen en los mejores restaurantes.  
¿Quién no se ensartó alguna vez con una porción de papas fritas blanditas y sosas, o quemadas por fuera y crudas por dentro? Al fin y al cabo, un plato tan básico como la papa frita tiene su ciencia. Aquí, 10 consejos para prepararlas en casa como en los mejores restaurantes: doradas, crocantes y calentitas.


1. Papa dura: Hay que saber elegir la papa. Descartá las blandas o las que todavía están un poco verdes, porque durante la cocción no terminan de evaporar suficiente agua y, en lugar de quedar firmes y crocantes, terminan fofas. Aunque las comas apenas las sacás de la sartén, se ablandan rapidísimo. Quedate con las más duras.  

2. El tamaño importa: Según el reconocido chef Heston Blumenthal, de The Fat Duck, el tamaño ideal para una papa frita es de entre 6 y 7 mm de ancho. Ese grosor asegura una buena superficie de contacto con el aceite en la cocción.

3. Enjuague secreto: Antes de cocinar las papas, conviene lavarlas con agua fría para remover el exceso de almidón, el responsable de que se peguen unas a otras. Este procedimiento también ayuda a conseguir papas bien crocantes.

4. Usado es mejor: La cocción de la papa toma más tiempo si se hace en aceite nuevo. Un aceite reutilizado hasta el hartazgo (como pasa en muchos restaurantes) deja un gusto a quemado que tampoco es placentero al paladar. Ningún extremo es bueno. El punto de equilibrio está en el aceite filtrado que fue utilizado unas dos o tres veces.

5. Aceite generoso: Para hacer ricas papas fritas, se necesita una buena cantidad de aceite. Una cocción pareja está garantizada cuando las papas están completamente sumergidas. Así que tirá aceite en a la sartén sin miedo, lo podés volver a usar.

6.  La ley de hielo: Es una fija: si las congelás salen más ricas. ¿Por qué? En el freezer, el agua que contiene la papa se convierte en hielo y destruye las estructuras celulares, dejando un interior cremoso y un exterior que, sin excesos de líquido, queda con una mejor coloración al tomar contacto con el aceite.

7. Triplete o doblete: Si tenés tiempo, lo ideal es blanquear o darle una pre-cocción a las papas en agua hirviendo, freír durante unos minutos y congelar, antes de darles una segunda cocción. ¿Te da fiaca tanto trabajo? Herví las papas hasta que estén casi totalmente cocidas, enfrialas y después tiralas en la sartén. 

8. Temperatura: Si el aceite está demasiado caliente, quemás las papas. La temperatura ideal es de entre 120°C y 150°C, para la primera cocción, y de 175°C para la segunda. Para saber la temperatura justa, tirá un pedacito de pan a la sartén. Si se queda en el fondo está alrededor de los 150°C, si sube rápidamente, de los 175°C, si se tuesta es que se te fue la mano con el fuego.

9. Poco es mucho: Hacé las papas fritas en varias tandas. Si pones mucha cantidad, se enfría el aceite y las papas te van a quedar blandas y pálidas. Paciencia, son sólo unos minutos.

10. La cuestión de la sal: Lo mejor es salar las papas fritas ni bien salen de la sartén. Esto ayuda a que se absorba el excedente de aceite y queden bien crocantes. Cuando agregás la sal antes de la cocción, corrés el riesgo de que la papa se ablande. 







Tommy volvió de su viaje a Nueva Zelanda y trajo un montón de regalitos. Entre las tazas y libros de cocina, la abuela del novio de Josie (hermana de Tommy que vive en NZ) le dio para que traiga un tupper con cookies caseras y le regaló el libro del cual sacó la receta. Según parece, el libro Edmond's es como la biblia para el ama de casa en NZ. Estuvimos un buen rato chusemando recetas y me atrajo inmediatamente el nombre de estas galletitas que me llevaron a mi infancia asique decidí compartirlas con ustedes. Son realmente fáciles y se hacen solo en unos minutos. Quedan similares a una receta básica de galletitas con chip de chocolates, aunque el método de preparación es diferente, ya que en vez de comenzar batiendo manteca y azucar, se derriten todos los ingredientes húmedos en una cacerolita, y luego se agregan los secos... Valen la pena probarlas, quedan realmente muy bonitas con las marquitas del tenedor que las caracteriza.


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Ingredientes
-1/4 taza de azucar
-3/4 taza de harina
-50 gr de manteca
-1 cda de jarabe de maiz
-1/2 cda de sal
-1 scdita de polvo de hornear
-1 cda de leche
Preparacion: colocar azucar, manteca, jarabe y leche en una cacerolita y llevar casi hasta punto de ebullicion mezclando constantemente. Cuando este bien derretido el azucar, sacar de fuego y dejar enfriar. Cuando este tibio agregar los elementos secos. La masa queda algo pegajosa pero menajable. Tomar cucharaditas de la masa y hacer pelotitas que se colocan sobre una placa con papel manteca. Aplastar las bolitas con un tenedor enharinado y llevar a horno a 180 C durante 10 minutos o hasta que los bordes comiencen a dorarse.

El curry es un plato especiado típico de la india. Hay tantas recetas como gente que las prepara y cada cocinero tiene su combinación secreta y mezcla de especies especial. Este Curry, el murgh makhani, es uno de los más populares en el mundo. Es muy fácil de hacer y queda riquísimo. Si no tienen alguno de los ingredientes, no se preocupen demasiado. Pueden saltearse uno o dos especies e igualmente va a quedar muy bueno.  

Ingredientes: 3 pechugas de pollo, jugo de 1 limón, 1 cucharadita de ají molido, 6 clavos de olor, 1 cucharada de pimienta negra molida, 3 semillas de cardamomo, 1 cucharada de canela en polvo, 2 hojas de laurel, un puñado de maní pelado, 2 dientes de ajo, 1 cucharada de jengibre en polvo, 1 cucharada de comino, 1 cucharadita de cúrcuma, hojitas de cilantro, 1 taza de yogur natural, 3 cucharadas de aceite, 2 cebollas picadas, 400 gramos de puré de tomate, 1 taza de caldo de pollo, 3 cucharadas de manteca.

Preparación: cortar el pollo en trozos medianos y marinar con el jugo de limón y el ají. Mientras, calentar una sartén y saltear todas las especias (clavo, canela, pimienta, laurel, jengibre, cúrcuma, comino, ajo, y maní). Retirar del fuego cuando estén levemente doradas.

En una procesadora, colocar las especias y el maní y procesar. Agregar el yogur natural, las cebollas picadas y procesar nuevamente, hasta formar una salsa. Añadir la mezcla al pollo y dejar marinar media hora.
Sellar el pollo con la salsa en una sartén caliente. Luego, agregar el puré de tomate y el caldo. Dejar cocinar 15 minutos o hasta que el pollo esté tierno y el líquido de reduzca a la mitad. Agregar la manteca y mezclar. Servir con arroz blanco. 
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