FOOD

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Pasamos por en frente hace un par de meses cuando todavía no había abierto, pero vimos el nombre que prometía gordura y felicidad e hicimos nota mental para no olvidarlo. El sábado pasamos por la esquina y rebasaban los aromas de la porchetta que nos llamaba. El domingo fue día de trabajar en casa, y cortar sólo para salir a comer, porchetta. 
Gustó? Si, definitivamente gustó. Volvería? Si, me quedé con ganas de probar varios items del menú, veremos veremos, depsués lo sabremos. 


Porchetta Pork House 
11550 de, Campos Elíseos 247, Polanco, Miguel Hidalgo, D.F.
http://www.porchetta.com.mx/

El lugar: Un salón mínimo con unas pocas mesas pero bien puestas. Look medio bar-cantina; de techos bajitos, un tipico gastro pub chiquitito y escondido en la zona más top de Polanco. 


La atenciónNos recibieron enseguida, nos sentamos y ya con menú en mano la camarera nos explicó cualquier duda que tuviesemos en el menú y preguntó si quisieramos arrancas con unas papas puercas o papas con ajo en lo que nos decidíamos con cuál sandwich nos decidíamos.

La comida:Voto por más lugares como éste: específico, concentrándose en su experitse, la porchetta (que se pronuncia por-ke-ta y es una especialidad Italiana, pero acá la hacen más que bien). Un menú acotado que le hace honor a su nombre, Pork House, y propone tan sólo 6 sandwiches y y algunos contornos como papas puercas, ensalada de col o de papa y papas al ajo; aunque también cuentan con algunas sopas y ensaladas -que no probamos- para los acompañantes sanos de quienes mueren por una Chilanga bien gorda (sandwich de porchetta con aguacate, jitomate, cebolla, chile serrano y mayonesa de cilantro). Mi preferido fue el San Francisco, con porchetta, cebolla caramelizada, rúcula y mayonesa de ajo rostizado. Y me quedé con las ganas de probar el Cubano de lomo de cerdo, jamón york, queso suizo, mostaza y pepinillos.

Las bebidas: hay refrescos, aguas, limonadas y chelas para todos los gustos. 


$$: levemente caro si pensamos que estamos comiendo un sandwich y papas, pero no está mal para una salida de domingo. 











Te pasa que a veces no podés evitar que tus ojos se vayan de la mesa y se posen en el pasear de los mozos, o en lo que comen otros comensales a tu alrededor, -pero queda mal que fijes la mirada mientras la otra pobre gente queire comer tranquila?- A mi me pasa; entonces, descubrir un lugar donde vale hacerlo, porque todos son partes de una misma mesa, es genial. 
Lalo!, el nuevo esfuerzo del chef de Máximo Bistrot, es un lugar donde no te vas a sentir inhibido por mirar el plato del vecino.
Eduardo García, quien anteriormente trabajó en Pujol (top 50 Latam) y creó el menú de Puebla 109 y De Mar a Mar es considerado una de las mentes más prodigiosas de la cocina mexicana. Lalo! abríó hace poquito tiempo, pero ya es un éxito. Un comedor enfocado en desayunos y comidas que no te va a decepcionar. 

Lalo! 
Dire:Zacatecas 173, Colonia Roma, México, DF
Tel: 5564 3388
Abre: Mar-dom 7am-12pm y 1-7pm

El Lugar: una mesa larga que sienta a casi 30 personas y un mural colorido con caricaturas del artista Bué The Warrios, ése es el salón de Lalo; un lugar que invita a la convivencia, al relajo, al disfrute y a pedir para comaprtir y dejarse tentar por lo que pide el de al lado, sin que te miren mal porque estás husmeando en su comida. 

La comida: El menú hace foco en desayunos y comidas y sólo abre en esos horarios. Para arrancar el día ofrece canasta de pan dulce, huevos, french toast con frutos rojos y crema, galette de salmón y hasta cerdo en salsa verde. Para acompañar, un buen café con leche, té o licuado (el licuado verde con nopal está muy rico).
Si lo tuyo es el brunch, en el menú de Lalo! podés enocntrar los famosos chilaquiles y los espárragos con holandesa y huevo poché que solían servir en el brunch del Máximo.
A la hora del almuerzo, el menú ofrece sopa del día, sandwiches, pizzas, ensaladas y varios entrantes. Para ir abriendo el apetito, las flores de calabaza fritas rellenas con queso, imperdibles, igual la sopa de lentejas, que si compartís te traen ya dividida en distintos platos para no tener que andar haciendo batalla de cucharas en el mismo bowl. Las ensaladas están muy bien, la hamburguesa y el sandwich de roastbeef son gigantes, ideales para comaprtir, y para cerrar postres decadentes como cheescake, o por qué no un rollo de canela? 

Para tomar: hay refrescos, cervezas artesanales y sodas hechas en casa.






Nos enteramos por un tweet, un nuevo resto en el corazon de la colonia Roma ofrece una carta de tragos de Tato Giovannoni. El menu no aparece por ninguna parte, no hay reviews en Chilando ni en time out; sólo se que se encuentra en el segundo piso del espacio La Teatreria, un nuevo spot en la ciudad de México dedicado a la cultura y el entretenimiento.Éste espacio que fusiona el placer por la cultura, la comida, el diseño y promueve el interés por las artes y la creatividad. En planta baja, un foro para teatro, danza y expresiones artisticas, en el segundo piso y tercer piso, la oferta gastronomica la lideran Prosopero (el bar) y Miranda (el restaurante), y en el cuarto hay un estudio para artistas plasticos

Miranda
Tabasco #152, Colonia Roma Norte

El lugar: Es un jueves tranquilo, hay poca gente en la calle, incluso en Alvaro Obregón donde siempre se ve gente. En la teatrería hay dos mesas más ocupadas. Como primera impresión, es raro tener que ir dos pisos por escalera y no saber bien con qué te vas a encontrar. Linda sorpresa: el salón es lindo, moderno pero sobrio, con tonos madera, cemento y dorados. Es un salón relativamente chico, no debe haber más de 10 mesas. Una pared está cubierta de una instalación de madera con luces de fondo que le dan una linda textura y vuelven más cálido el ambiente. Nos dan una mesa contra la ventana y en seguida que nos sentamos se acerca el mozo con la carta de tragos, buen servicio. 

La comida:  La oferta gastronómica se encuentra bajo la batuta del chef Omar Díaz Valderrama. Es un menú tentador pero no demasiado extenso. Hay entradas como carpaccio de atun, ensalada de zanahorias rostizadas con hojas verdes, queso de cabras y frutos secos, papas a la francesa con aceite de trufa y parmesano. Todos sabores bastante compleos con varios ingredientes que maridan muy bien. Después vienen los risottos, las carnes y pescados, y por último los postres. De los principales comimos una de las carnes, que estaba bien, pero no impresionante. De postre (los postres son bastante osados) un cheescake de queso azul con compota de piña y un crumble dulce. Lo particular de la carta es que los 24 platos que la componen, son de 100 grs cada uno. La idea de los 100 grs es para que si te tentás con todo, puedas probar muchos. Para el tamaño de la porción, el precio es bastante elevado; de probar unos 10, terminarías gastando unos $1300 sin contar servicio ni bebida....


La panera: Masomenos. no me gusta tener que pedirle pan al mozo, me parece que siempre deberían traerte algo para picar, y el pan no me pareció maravilloso, pero no está mal tampoco. 

Los tragos: La carta fue creada por Tato Giovannoni, y  los tragos, por suerte, no son de 100ml, si no que son bastante más generosos. Probamos un G&G (gin tonic con Hendricks), que llegó en un copón enorme con mucho hielo, pepino, limón y frutos rojos y estaba muy bien. También tienen tragos interesantes con mezcal y ahumado, y una linda carta de vinos.
















Pinche Gringo es uno de esos lugares que grita fin de semana. Un galpón convertido en trailer/restaurante que ofrece comida gorda, bien gorda para darle pelea a la resaca, o darse un gusto antidomingo para luego pasear por la Colonia Narvarte o irte derechito a dormir la siesta.

Pinche Gringo
Cumbres de Maltrata 360 (Entre Palenque y Petén),  Col. NarvarteTel. 6389 1129

El Lugar: No termina de ser un restaurante, pero tampoco se puede decir que sea un food truck... es algo así como un resto-truck donde haces la fila para elegir de un menu acotado (pero del que vas a querer pedir todo) y te vas con tu bandejita de plástico a las mesas comunales tipo picnic donde vas a pelear por darle una mordida a tu sandwich sin hacer un enchastre. Por suerte no faltan servilletas ni salsa barbacoa extra para los que quieran una experiencia todavía mas placentera, y no seria raro que se acerque Dan, el dueño de Pinche Gringo (un former Apple que llegó a Mexico hace 5 años)  a preguntarte si necesitas alguna cosa mas.
Si es la primera vez que visitas pinche gringo, mientras haces la fila te explican el menu y el sistema, a la vez que te advierten que no vale reservar mesa si no tenés bandeja y comida ya en mano, y que por eso, si vas a querer postre, mas vale pedirlo al mismo tiempo, o vas a tener que hacer la fila nuevamente.
*Detalles que importan: baños super limpios, donde vas a querer lavarte las manos antes de irte.

La comida: No es un menu refinado ni rebuscado, pero si riquísimo. Hay brisket, pulled pork, ribs o salchicha picante, y podés pedir al plato o en sandwich, una sola opción o combinado de dos carnes. Como acompañamientos tenes frijoles, ensalada de papa, coleslaw o mac & cheese... y definitivamente vas a querer un vaso gigante de cerveza artesanal para darle batalla a las porciones gigantes.
No podría elegir recomendar uno solo, pero  si me viese obligada a hacerlo, creo que el sandwich de pulled pork no tiene parangón. Cerdo deshebrado y tierno, sabroso, con extra pickles, extra salsa y pidele que le agreguen un poco de coleslaw directo al sandwich y estas garantizado una experiencia de placer. Lo ideal es ir en grupo, para poder pedir cada uno su sandwich y unas ribs al centro para no perderte de nada.  Si te da culpa, tras la panzada podes salir a recorrer la colonia Narvarte, recorriendo sus tranquilas callecitas












Hay cientos de taquerias en el DF, y tal vez sea una tarea casi imposible recorrerlas todas. Las hay buenas, malas, chidas, caras, fresas y algunas a las que no te recomendaría acercarte si querés proteger tu hígado; pero me he dado a la tarea de conocer la mayor cantidad posible. Hasta hoy, éstas conalgunas que no podés dejar de visitar al menos una vez.

El Farolito: Una de las favoritas de los chilangos trasnochados y pionera de los tacos al carbón; El Farolito es una taquería con herencia. Fue fundada en 1962 por don Alfonso Coindreau, y hoy cuenta con más de 20 sucursales por todo el país (incluso una ya en Londres).

Lo mejor? arrancar con un chicharrón de queso embebido en su salsa verde especial. Seguido de tacos al pastor, cochinita pibil y un queso fundido con hongos y tortillas de harina. No te vayas sin probar algunas de sus famosas aguas saborizadas.

Dirección: Newton 130 int.Local C, Polanco
Web: http://taqueriaselfarolito.com.mx/


El Lago de los Cisnes: Ya porque trabajas en las lomas/galerías/palmas o porque escuchaste nombrar a su magnífico pozole o sus desayunos con huevos a la veracruzana, el Lago de los Cisnes debería estar entre la lista de taquerías a visitar por todo chilango.

Lo más rico? Los alambres y costras son especiales; las gringas generosas y sin dudarlo su contundente pozole.

Dirección: Prado Norte 391, Lomas de Chapultepec.
Web: www.ellagodeloscisnes.com

Surtidora “Don Batiz”El lugar para el precopeo de los viernes, o un almuerzo largo entre semana. Botanas y lo mejor de la comida tradicional mexicana, llevado al plato con especial, así es la surtidora, ubicado en el privilegiado corazón de polanquito.

Lo mejor? Las tostadas de atún son una delicia, los esquites, guisados de tingas y chicharrón, imperdibles. Si no te laten, no temas, hay todo tipo de tacos y riquísimos aguachiles. Además, para los golosos, hay una tiendita de dulces típicos mexicanos donde puedes encontrar hasta cacheteadas y paletas de huesito.

Dirección: Julio Verne 93, Polanco
Web: www.surtidoradonbatiz.mx/


El Fogonazo: Hasta los que tengan prejuicios con las cadenas, deberán admitir, que el taco al pastor de El Fogonazo, no tiene nada que envidiarle a la taqueria de ninguna esquina de la ciudad. Carne picosita, generosa cantidad de piña, mucha lima y cilantro por encima. Adivctivos.

Lo más rico? Sin duda el taco al pastor y los quesos fundidos. Además, riquísima la arrachera, y la gloria si la pides en gringa (con queso) y la comes con la salsa verde que lleva aguacate.

Dirección: Av. Homero No. 511, Polanco & sucursales.
Web: fogonazo.com.mx/

5. El tizoncito: Un local pequeñito que guarda un gran secreto, son los creadores del taco al pastor, y desde mediados de los años 60, deleitan a miles de comensales con sus pedacitos de piña y otros tacos bien sabrosos.

El secreto? además de ser los inventores del taco al pastor, sirven unas salsas que maridan a la perfección. El secreto de sus tacos está en acompañarlos con la mezcla justa de salsa verde y roja. En cualquier caso, enchilada garantizada.

Dirección: Tamaulipas 122, Col Condesa
Web: http://www.eltizoncito.com.mx/




El otro día hablaba con amigos sobre el tiempo; sobre no tener tiempo, sobre cómo manejar el tiempo libre para hacer todo lo que uno tiene ganas de hacer, y no dejarse engullir por la rutina ni armarse de excusas para no ir al gimnasio, leer, ir al cine, salir a comer y disfrutar con las cosas que uno tiene ganas de hacer. Y pensé en que la lista de lugares pendientes que quiero salir a probar, se alarga muchísimo más rápido de lo que puedo ir tachando nombres, pero no por eso vale darse por vencidos, que si no hay tiempo, se hace.
Como parte del research para una nota que estoy escribiendo sobre brunchear en Buenos Aires, probé Ninina Bakery, un lugarcito palermitano que abrió hace unos meses, y desde entonces que estaba en la lista de "togoto". Si Oui Oui y Le Pain Quotidien fueron los lugares con onda para desayunar, almorzar, merendar o brunchear en Palermo en 2012 y 2013, este año los ojos están puestos en Ninina.

NININA Bakery
(Gorriti 4738, Buenos Aires)

El lugar: Abrió hace unos meses, y está lleno a toda hora. La mayoría de los clientes llegan atraídos por las mesitas en la verdera, o la cookies, tortas, budines y otras delicias que se ven desde la ventana y expuestas sobre la larguísima barra de marmol donde se ofrece tortas y cafetería, y se ve el realizado del emplatado que va a la mesa. También se divisa la cocina detrás de una gran ventanal de marmol.

La comida: La carta cuenta con catorce variedades de tortas, budines, alfajores y scons para todos los gustos. Hay sopas, sandwiches y ensaladas y mención aparte para las hanburguesas, que podes armar a medida elifiendo el queso, aderezo, y cuatro toppings de una lista bien variadita. Podés armar tu brunch a medida haciendo un mix de lo que más te guste, o ir por el brunch que incluye café o té, un muy buen Aperol Spritz, jugo, limonada o licuado, canasta de panes artesanales o 3 croissants, huevos de campo revueltos, granola casera o waffle, y una siesta por favor.

La bebida: rico café con leche, buena limonada frozen, y aún mejor aperol spritz.















Qué lindo es cuando después de un día horrendo con muchos contratiempos, la noche fluye y todo sale bien. Así fue ayer; después de un día de dolor de cabeza y problemas por doquier, salimos a descubrir lugar nuevo... y qué buen descubrimiento. NOLA Buenos Aires abrió hace menos de dos meses las puertas de su GastroPub Cocina Cajún en Palermo (aunque hace ya un tiempo que Liza -la NOLA Chef- estaba conquistando los corazones de los porteños ofreciendo comida sureña a puertas cerradas). No soy fan de las mollejas, no soy fan del pollo frito, y amé NOLA. Servicio rápido, la atención super amable y los sabores muy bien logrados.



NOLA Buenos Aires 
Gorriti 4389, esq Julian Alvarez

El Lugar
Fuimos tempranito (20hrs) y ya había varios comensales devorando su pollo frito. El lugar es chiquito, tiene 3 meses, la cocina abierta detrás de una barra, y atrás un par de mesas más altas, la barra donde se hacen los pedidos, y una gran gran pizarra que anuncia el menú. 
No hay servicio de mesa, se pide en la barra, y Liza (NOLAchef) llama con un timbre tipo botones de hotel,  para avisarte que tu pedido está listo. Si no está ocupadísima ojeando el pollo de la siguiente comanda, se acerca a la mesa con tu plato y te cuenta que "cuidado con la salsa verde que pica mucho" y "ésta tiene mostaza y miel, y pica menos" y "que si quieren hay cuibiertos, pero el pollo frito se debería comer con la mano". Familiar, chiquito, minimalista. Mención especial para un lugar que sirve pollo frito y no salís con olor a comida en la ropa. Será esa campana gigante que tienen? Parece increíble, pero es cierto, lo prometo. Mi única queja (aunque no se si sea válida para un lugar que se anuncia como gastropub) es que la música estaba un poco muy fuerte.

La comida
El menú es acotado, pero para qué complicarse poniendo miles de ítems en la carta? Mucho mejor cuando hay poca variedad pero todo es bueno. 
De entrada: hay mollejitas fritas con rúcula, mayonesa casera y pickle, más dos entradas que van variando (ayer había platanos fritos con salsa de mango y maracuyá, por ejemplo).
Principal: podés elegir Pollo frito con cole slaw ($70, y si pedís con cerveza tirada, el combo sale $100),  Sandwich clásico de pollo frito, Beans&Rice, o Gumbo, que es una especie de estofado tipico cajún que viene con pollo, chorizo colorado, vegetales y una salsa bien sabrosa ($80).
Las mollejas fritas con rúcula, mayonesa casera y pickles... sin palabras. Crocante, tierna por dentro, acidéz, picante, crocante, dulzón. Lo tiene todo. Un comienzo perfecto. 
El sandwich de pollo frito es de pechuga pero sale bien teirnito y jugoso, crocante perfecto del apanado, una mayonesa casera riquísima (tan rica que pedí la receta)...es como la versión mucho más perfecta del pollo crispy de mcdonalds. 
Las salsitas para agregar tienen el picante necesario e imprescindible de la comida sureña de New Orleans. 
El pollo frito que pedimos le faltaba un minutito más de cocción, por lo que no lo terminamos, peor cuando pedimos un segundo sandwich, Liza nos pidió disculpas por el pollo y ofreció reemplazarlo. Nos negamos porque ya estabamos más que llenos, pero no conforme con no darnos nada, nos trajo una cerveza de regalo, y me anotó la receta de su mayonesa casera. 
NOLA, volveré por más. Incluso a probar el Gumbo, aunque deteste el Okra con todo mi ser.

 $$: Cash Only









Miércoles frío, lluvia, un día invernal que se adelanta (o que llega justo a tiempo). Por suerte, no tengo que salir a mojarme porque estoy haciendo home office mientras espero recibir al albañil, la cocina y el termotanque para mi nueva casa (si, super novedad: tengo casa! y estoy en obra, pero ya pronto me podré mudar y sacar mil fotos para compartir con ustedes mi nuevo hogar). Varios termos de mate más tarde, entregado el termotanque, y el pintor trabajando en el techo, decido que como hasta los del delivery cortan para comer, yo también puedo aprovechar para hacerme una escapada y almorzar con mamá en O'Farrell. Y qué lindo cuando uno se puede dar un gustito asi, y se sorprende con un lugar al que no se le animaba. O´Farrel es un clásico de la zona. Desde que abrió en 2000 en manos de Hubert O´Farrell y su mujer Pamela, se instaló como uno de los mejores restaurantes de zona norte. 14 años más tarde, sigue manteniendo su magia y su impecable calidad.

O'Farrell
Av del Libertador 15274, Acassuso

El lugar: 
Al entrar, inmediato cambio de temperatura. Ambiente super calido, un primer salon decorado con el arte de Nicolas Caubarrere. Todo es lindo, íntimo y refinado. Mucha madera oscura, una pequeña barra con biblioteca incluida, pizarra con los platos del día. La atención es esmerada, y si bien no había casi gente en el local, definitivamente nuestro mozo estuvo atento a cualquier inquietud y pedido. 

La comida
Empecemos con el detalle de que te traen anteojos por si necesitas para leer el menu. La panera, exquisita, variada, calentita con una manteca saborizada, y un dip zanahoria picantito. Despues, mientras nos tomamos un rato para elegir que comer, nos traen un amouse bouche, una tortillita de papa con una creme fraiche y eperejil. Mi boca definitivamente amoused.
La carta esta compuesta de una propuesta de cocina moderna francesa en una carta estacional donde se destaca el uso de fuego, leña y el ahumado. Como entrada, un tiradito de pulpo, y de principal, unas milanesas de berenjenas con ensalada de verdes (especial de mediodía). Todo muy rico.
Como ya era tarde y tenía que volver, nos salteamos el postre, pero no dejamos de tomarnos un cafecito nespresso, que vino acompañado de unos petit fours que le dieron el toque dulce que me faltaba para cerrar un riquisimo almuerzo.

Vino: vale la pena ponerlo aparte. Su bodega cuenta con más de 500 etiquetas de diferentes regiones del mundo, con los más variados vinos y cepajes. La copa de vino blanco Chardonnay, fue más que generosa para acompañar la comida. 






Jueves feriado, 11 am. Mientras terminamos de ordenar y lavar los platos de un largo desayuno, vemos un tweet de @lacrespodeli que dice: "Jueves feriado, comiendo rico es mejor!" foto de un bagel con salmón ahumado y alcaparras. Nos miramos, asentimos; ya sabemos dónde vamos a almorzar. En el auto, leemos el menú, y cuando escucho Sandwich de Hot Pastrami, se exactamente qué es lo que voy a almorzar. 

El lugar: 
Casi en la esquina de Thames y Vera, a una pocas cuadras de la bulliciosa zona de los outlets en Villa Crespo, La Crespo es un pequeño local con una gran propuesta: un remake moderno de los clásicos delis judíos neoyorkinos, con algún twist argentino. El lugar es mini, un par de mesas afuera, 4 mesas altas de madera adentro (que con suerte las encontrás vacías, y si no, podés pedir para llevar); mostrador estilo almacén, y unas pizarras con los especiales escritos en tiza. 

Antes de instalarnos en una de las mesitas de afuera, saco una foto a la marquesina y las mesitas de la vereda. En seguida, Clarisa, (dueña, chef, judía) se me acerca y pregunta por qué estoy sacando fotos. Le respondo que soy colaboradora de Oleo y además tengo un blog de cocina y recorridos gastronómicos, y con una sonrisa gigante me dice que entonces somos amigas. Enseguida viene la camarera a traernos la carta, y preguntarnos si ya sabemos qué queremos tomar. La atención es rápida, amable; la chica que nos atiene nos explica todos los platos que nos traen dudas,  y está siempre atenta a lo largo del almuerzo; aún así, Clarisa no puede evitar venir a recomendarnos, preguntarnos, y charlar de a ratos. En alguna de sus visitas a la mesa, nos agarra en medio de un bocado gigante de hot pastrami, pregunta si nos gusta la comida, y antes que logremos tragar para contestar nos avisa: "si no te gusta no me lo digas, mentime!".... hay algo más lindo que ser bien atendido, en un lugar bonito, y donde se come muy bien? 

La Comida: Sensación amor odio al empezar a leer la carta. Amor porque quiero probar todo, odio porque no voy a poder probar todo de una sola sentada. Todo me tienta, qué difícil decidir. Hummus, gravlax, knishes, boios, babaganoush, strudels, sopa de matzoh, latkes, goulash, bagel con salmón, sandwich de pastrami, lo quiero todo.
Mientras devoro los frutos secos con curry que nos sirven con la bebida, decidimos que es inevitable empezar probando el knishe de papa, y el milhojas con queso, que es obligadamente seguido de un sandwich de hot pastrami (razón por la que vinimos). No tienen strudel, pero nos avisan que es suficiente comida, así que tenemos otra razón más para volver.
El knishe de papa estaba muy bien, el milhojas de queso me dio ganas de salir corriendo a comprar masa philo para preparar decenas y pasarme la tarde comiendo esa delicia; pero la estrella fue el sandwich. 200 grs de pastrón (cuya receta heredó Clarisa de la de la mamá de su papá, y se guarda algún secreto, pero sí se que incluye tiernizar la carne con vino blanco, what´s not to like?), chutney de cebolla, mostaza dulce, y lo sirve en pan de kummel o en bagel casero.
Rico? Riquísimo. Lo compartimos y aún así me pareció muchísimo pastrón. El chutney de cebollas estaba riquisimo, el pan bien tierno y el pepino crocante y sabroso. Mi única crítica es que le pondría más pepino (pero soy fan del pepino agridulce), y quizás una mostaza más picantona que dulce, pero son gustos, y yo no soy judía, ella sabrá mucho más que yo! El sandwich vale $69, y se comparte- aunque quizás te guste tanto que no quiera compartirlo.
Volveré por más, pronto. No creo poder pasar mucho más tiempo sin probar esos bagels caseros de salmón ahumado, strudel de espinaca, lajmayín, más knishes, y hummus.
Un lugar para comer abundante, a buen precio, en pleno corazón judío de Villa Crespo, donde todavía no atacaron al barrio con la sobre población culinaria. 

$$: precio promedio por persona $80. 
Para los que no sepan, el pastrón es una especie de fiambre, pero hecho a base de carne vacuna macerada, cocida durante largo tiempo, y luego cortada bien bien finita. Será porque los judíos no pueden comer carne de cerdo, que se las ingeniaron para inventar un sustituto al fiambre que (cuando bien hecho) no tiene nada que envidiarle al jamón de bellota? 
La Crespo
Thames 612, Villa Crespo / 4856-9770
Abierto: martes a viernes de 11.30am a 9pm - sábados y domingos de 12pm a 5pm.






Cuando se sale a comer a una pizzería nueva, se pide margharita o mozzarella; es la única forma de saber si la pizza es buena (en la más simple). 

Mañana de domingo, café con leche, jugo recién exprimido, tostadas con manteca y miel, ipad y diarios en la cama. Suena Adam Levy de fondo."Vamos a almorzar acá?" Me dice él, señalando un recuadrito de revista La Nación. No puedo menos que sonreír, y no hace falta decir que sí, ya sabe que mi sonrisa es un sí gigante. Me gusta descubrir que encontré un compañero de aventuras que comparte mis ganas y entusiasmo de salir a comer, encontrar lugares lindos, sacarle fotos a todo y que (como yo) antes de terminar de desayunar ya está pensando en dónde almorzar. En esas pequeñas cosas siento que hay algo mucho más grande. El recuadrito decía Almacen Gourmet, y tras leer menú, ver fotos de la decoración y descubrir que el lugar fue diseñado por Horacio Gallo (quien también es reponsable del diseño de Tegui, Olsen, Almacén Fifí, entre otros), estaba para terminar de lavar los platos del desayuno y agarrar el auto. Sólo como para no terminar una comida y seguir inmediatamente con la otra, salí a caminar un rato con mi dosis semanal de Joy The Baker; después ducha, secador, y al almacén.


OPORTO ALMACEN
11 de Septiembre 4152, Nuñez / T.4703-5568
Abierto todos los días de 9 a 20hrs.

El lugar: de afuera es llamativo. su fachada íntegramente hecha en azulejos blancos, el logo puesto como marquesina sobre la baranda de la terraza (que todavía no está inaugurada, pero promete ser un lugar de encuentro). El día espectacular ayuda a que las mesas de afuera den ganas de sentarse, pero no vemos mesas libres. Entramos y está lleno. Desalentador porque hambre, y pocas ganas de esperar, pero a pesar de la gente no hay demasiado ruido y nos dicen que en 20 minutos podemos estar sentados, asi que apaciguamos la espera con Aperol Spritz y empanadas en la barra de entrada y le damos una oportunidad.
El espacio es muy lindo, bien puesto, onda Deli vintage pero todo pulcro, nuevito; muchos concreto, azulejos, madera y metal pintado en negro. En la entrada hay un msotrador como de rotiseria, una barra con unas pocas banquetas altas para los que esperan su pedido (o su mesa). En el piso de arriba, hay dos mesas grandes, comunales (donde, dato de color, está sentada Narda Lepes con amigos y familia).

La comida:  Hay dos cartas, una es de la rotiseria, y la otra es la carta del restaurant propiamente dicha, acotada y estructurada de forma fácil (todas las entradas valen X, los principales XX, los postres Y), se puede mezclar y combinar como se quiera. Las empanadas de carne que pedimos en la barra, chiquitas, pero espectaculares. Fritura sequita, relleno generoso, jugoso, rico, y la salsita de tomate fresca y levemente picante, combina perfecto para agregarle en cada bocados.  Después comimos bocadillos de acelga (que estaban bien, aunque no compiten con los que hacía mi abuela, ni con los de La Bataraza); quiche de gruyere y panceta con ensalada verde (muy buena) y ensalada de pollo crispy con huevo soft con aderezo de maní. El highlight fueron el lugar y esas empanaditas. Volvería a la tardecita, para un tapeo con una copa de vino o Cynar y a comer varias de esas empanaditas (o combinar con algunos quesos, berenjenas al escabeche, tortilla o algo más de la rotisería).

$$$: En el momento nos pareció un poco caro, pero considerando recapitulando está bastante acorde a lo que pedimos. ($450, 3 tragos, 1 agua, 2 entradas, 2 principales y 2 cafés)






















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