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No hay dudas, Buenos Aires es una gran ciudad, con muchísimo para ofrecer, pero a veces es lindo poder cambiar de aire y salir a pasear por el día o el fin de semana. Si te despertaste un sábado temprano, hace frío pero no querés pasarte el día encerrado, o querés hacerte una escapada durante las vacaciones de invierno, no hace falta recorrer grandes distancias ni gastar mucho dinero para alejarte de la ciudad y tener un fin de semana distinto.
 Acá, algunas recomendaciones para romper con la rutina y hacer un viaje gastronómico express. Y después contanos cuáles son tus lugares favoritos para salir de Buenos Aires y dónde ir a comer.

CARLOS KEEN: RESTAURANTES DE CAMPO Y COCINA DE MARTINIANO MOLINA
Conocido por sus restaurantes de campo, Carlos Keen es un pequeño pueblo de 400 habitantes, ubicado a 15 km de Luján en dirección a San Andrés de Giles. Fundado en 1881, supo ser parada obligada para turistas, pero con la creación de nuevas rutas fue quedando olvidado por los viajeros. En los últimos años, fue reencontrado por algunos valientes que se animaron a transitar las viejas rutas, y hoy es uno de los pueblos más visitados del Oeste de Buenos Aires, escapada obligada para los que buscan pueblitos gastronómicos.La mayoría de los restaurantes del pueblo se ubican alrededor de la vieja estación, y conservan sus fachadas originales, con ambientes interiores cálidos y agradables, típicos de zonas rurales. Estas son algunas de las opciones más populares: Angelus es una casona de ladrillos a la vista, para ir a comer pastas caseras y fiambres de la zona. Hay sorrentinos de calabaza y albahaca, ravioles de verdura y sesos, tallarines caseros. Si no les tientan las pastas, también tienen buenas opciones de parrilla, y unas papas rústicas al horno con cáscara, tomillo y pimentón. Cuentan con un menú que incluye empanada, tablita de salame y queso, pastas caseras y algo de parrilla. A la hora del postre, clásicos como budín de pan, flan casero y frutas en almíbar. Otro ineludible es Los Girasoles, un restaurante de cocina orgánica que cuenta con el asesoramiento deMartiniano Molina. La mayor parte de sus platos está elaborada con productos que vienen de sus huertas y granjas propias, y fueron concebidos por chefs amigos de la casa como Narda Lepes, Dolly Irigoyen, Rodrigo Toso, Samanta Leske y Javier Brichetto. En el menú pueden encontrar carnes de conejo, pollo y cerdo de la granja, ensaladas de la huerta, o una opción gourmet campo que incluye empanadas, patés, chutney y panes. Además, se puede visitar la granja o alquilar una cabaña para pasar la noche o el fin de semana.
Distancia: Menos de 90 km.
Cómo llegar: Por Autopista Acceso Oeste, pasando las salidas de Luján, tomar a la derecha la bajada que dice Carlos Keen.

TOMÁS JOFRÉ: VIEJOS ALMACENES CONVERTIDOS EN RESTAURANTES
A sólo 100 km de la capital, en la localidad de Mercedes camino a Navarro, se encuentra este pequeño pueblo gastronómico ideal para ir a pasar el día. El verdadero nombre del pueblo es Jorge Born, pero es mejor conocido como Tomás Jofré, nombre de la estación ferroviaria que pasa por el pueblo. El mayor atractivo del pueblo es sin duda su amplia propuesta gastronómica, que consta de cerca de 20 restaurantes (muchos visitantes dicen que vieron más restaurantes que casas), en su mayoría especializados en pastas caseras y fiambres. Los dos más antiguos son Silvano y Fronterasviejos almacenes de ramos generales convertidos después en restaurantesSilvano, el pionero del pueblo, está abierto desde 1924. Ofrece un menú sencillo con entrada de fiambres y galleta de campo, luego se puede elegir entre sus famosos raviolones o tallarines caseros con manteca y queso o tuco de pollo. Las entradas y los ravioles van con derecho a repetición; el postre, sólo uno. Por la tarde, después de caminar un rato por el pueblo, pueden ir a disfrutar de una mateada y merienda en Esquina de Campo, un quincho confortable y bien calefaccionado, ideal para días fríos.
Distancia: 100 km.
Cómo llegar: por Ruta 5 hay que ir hasta el km. 91, salir de la autopista, pasar por arriba de la ruta y seguir por 8 kms. hasta la entrada de Jorge Born.

SAN ANTONIO DE ARECO: PLATOS REGIONALES Y CHOCOLATE ARTESANAL
San Antonio de Areco no necesita introducciones, es la capital de la tradición; lugar donde vivió Ricardo Güiraldes, el autor de Don Segundo Sombra. Si van por vez primera, pueden hacer una visita guiada, ir al Parque Criollo y el Museo Gauchesco y visitar la antigua Pulpería La Blanqueada. Para comer hay muchas opciones; para picadas de campo, buen asado, empanadas y otros platos tradicionales, algunos destacados son el Puesto La Lechuza, o el Almacén de Ramos Generalesinstalado en una vieja casa construida en 1850, donde pueden disfrutar de carne asada, pastas caseras, pero también algunos platos más elaborados, como conejo al verdeo, trucha al roquefort y pato encebollado. Si ya están cansados de leer sobre parrillas y pastas, también tienen opciones como El Almacén Federal, donde pueden probar platos de cocina autóctona como pollo al disco, guiso y empanadas regionales, en un salón armado en un galpón reciclado, con hogar a leña que garantiza mantenerlos abrigados. Para los fanáticos del chocolate, no dejen de pasar por la chocolatería La Olla de Cobre (Matheu 433 en el Casco Histórico), de donde se pueden llevar alfajores y chocolates artesanales como souvenir de su visita.
Distancia: 115 km de Buenos Aires.
Cómo llegar: Por Panamericana, luego ruta 8 hasta la Ruta 6 (Km. 65).

MERCADO DE MASCHWITZ: COCINA ORIENTAL Y PROPUESTAS ORGANICAS Y GOURMET
Tiempo atrás, Ingeniero Maschwitz era una zona campestre, apenas interrumpida por quintas y casas de fin de semana. De a poco, se convirtió en una opción  popular para los que querían vivir alejados del bullicio de la ciudad, y hoy aloja a una población creciente. Junto con el crecimiento de la zona, fue creciendo también la oferta gastronómica y cultural. Para los que no se quieren mudar, pero les divierte ir a conocer, es una linda opción para un paseo por el día. Pueden recorrer el Paseo Mendoza y el Mercado de Maschwitz, donde lo reciclado, lo orgánico y lo gourmet conviven dando opciones para todos los gustos. Hay locales con objetos de diseño, ropa, accesorios, arte y varios restaurantes. Si te gusta el sushi y la cocina oriental en Yoko’s tienen sushi, woks, ceviche y tempuras; seguro vas a encontrar algo que te guste. Cata tiene almacén de quesos y vinos, además de algunos platos de estación, y sándwiches gourmet riquísimos. Otra opción buenísima es La Anita Pesce Veggie, también conocido como La Verdolaga (nombre del almacén orgánico que funciona en su interior). La Anita es opción para los que quieran comer rico y saludable. Hay pesca del día, ensalada antioxidante, limonada, y se pueden llevar algún producto orgánico como souvenir del almacén. A pocos pasos también está el Paseo Mendoza, que parece de cuentos, construido en madera, y lleno de arte, cultura y varios cafecitos para disfrutar de la hora del té.
Distancia: 50 km
Cómo llegar: Panamericana ramal Escobar. Salir en Del Viso Ruta 26, km 43,5, como referencia hay una Petrobras. Doblar a la derecha, tomando colectora Este en sentido capital. En el primer semáforo doblar a la izquierda, hacer 100 mts y van a ver El Mercado de mano izquierda. Su ubicación exacta es Mendoza 1731, Ingeniero Maschwitz.

CARDALES: ALMACENES DE CAMPO, GRAN ASADOR CRIOLLO Y COCINA MEDITERRANEA
A menos de 80 km de Buenos Aires, se encuentra uno de los pueblos rurales más lindos que hay de la cercanía porteña. Cardales es elegido por muchos por su famoso Sofitel, y es uno de los paraísos para los jugadores de golf (cuenta con una gran cancha de golf en un predio de 50 hectáreas). Hay un pequeño centro comercial, paseos a caballo por la estancia La Lucía, y sobre la ruta 4 hay un Almacén de Campo que vende quesos y fiambres de todo tipo, además de varios puestos de frutas y verduras frescas, huevos y miel para traer como souvenir a casa. Para comer, una de las mejores opciones es Chizzaun bar de vinos especializado en cocina mediterránea con productos frescos del día. El menú va variando según la estación, pero la comida siempre es buena y también lo es la atención. Si estás con ganas de comer carne, una buena opción es Los Talas, gran asador criollo que nunca falla. El menú es fijo e incluye empanadas, achuras, asado, vacío, matambre, lechón, ensaladas y hasta postre y bebida. Siempre se puede comer rico y a buenos precios en el Bar di Yorio(Rivadavia 16,esquina 25 de Mayo), frente a la Estación de trenes de Cardales, que ya tiene 80 años de antigüedad. Si vas exclusivamente para conocer el Sofitel, podés comer en Italpast, el restaurante que funciona en el club house de La reserva Los Cardales, al lado del hotel. Otro inevitable: Degusta, de Gustavo de Battista, autor de una carta que incluye maravillas como Pulpo español, Tortelloni de humita norteña, Confit de Pato y mucho más, todo en una amplia casona de espíritu campestre y jardín soleado con huerta propia.
Distancia: 77 km.
Cómo llegar: por Ruta 8 hasta Ruta 6, ahí doblar hacia la derecha alrededor de 10 kilómetros.
  
CORTÍNEZ
Es una pequeña localidad del Partido de Luján, Provincia de Buenos Aires. Se encuentra a 10 km al oeste de la ciudad de Luján. Cualquier época del año resulta atractiva para visitar este pequeño pueblo bonaerense. Los últimos años, se ha venido desarrollando una interesante actividad gastronómica turística, con variosrestaurantes de campo para conocer. Entre los destacados, Obayca, frente a la estación de trenes, plantado en un antiguo Almacén de Ramos Generales, totalmente reciclado y construido en un gran predio rodeado por una añosa arboleda. ¿Qué se come? Un menú bien criollo, con buenas pastas, parrilla y excelente atención. Otra opción es Las Moras (Ruta 7, salida  km 78, 800) un verdadero restaurante de campo, donde se puede disfrutar de grandes picadas, parrillada o pastas de primera calidad. El menú es libre e incluye postre y guarnición. También pueden pasar la tarde y disfrutar de su gran parque de casi 3 hectáreas.
Distancia82 Km.
Cómo llegar: Acceso Oeste, en dirección a Luján y sin bajar a esa ciudad, continuando unos 7 kilómetros hasta el cartel que indica girar a la izquierda.

ESCALADA: PULPERÍAS, PANADERÍAS Y PARRILLAS IMPERDIBLES
Tranquilas calles de tierra, viejas casonas, antiguas pulperías y almacenes, te invitan a recorrer el pueblito de Escalada, parte del partido de Zárate. No dejen de visitar el Almacén de Rolo (junto a la estación de tren), una de pulperías más antiguas de la provincia; y la antigua Panadería Tuculet, uno de los sitios más significativos de pueblo, que conserva los viejos hornos a leña donde tiempo atrás se cocinaba el pan para todos los vecinos. Hoy ya no está en funcionamiento, pero vale la pena la visita y, de paso, justo al lado, se encuentra el histórico Almacén de Portela, que está abierto desde hace más de 150 años. Para almorzar, una de las mejores opciones es Don Enrique (sobre la ruta 193, Km. 10.500). Una parrilla sencilla, de fachada rosa y mesas de madera con manteles amarillos y paneras de mimbre. Asado y vacío en cantidades generosas y a precios razonables son moneda corriente, que atraen viernes y sábados por la noche, y domingos al mediodía, a visitantes y locales por igual.
Distancia100 km.
Cómo llegar: Tomar la ruta N° 9 hasta empalmar con la RN N°193.

URIBELARREA: PASTAS CASERISIMAS, CERVEZA ARTESANAL Y DULCE DE LECHE DE CABRA
El hermoso pueblo de la Provincia de Buenos Aires fue fundado en 1890, cuando Miguel N. de Uribelarrea donó tierras para establecer una colonia agrícola. Uribe es un pintoresco pueblito digno de ser descubierto, que con sus casas centenarias, sus diagonales y calles de tierra, parece haber quedado frenado en el tiempo desde su fundación. Entre los locales gastronómicos, la vieja posta El Palenque (Ntra Sra de Luján y Belgrano, frente a la plaza), un local centenario que funcionó como pulpería hasta el 2011 -y donde se filmó la película Juan Moreira-, ahora es un restaurante parrilla que ofrece comida casera con un menú fijo que incluye fiambre, pasta casera, parrilla y flan casero. Muchos visitan la Cervecería La Uribeña, donde se puede disfrutar de cerveza artesanal mientras se contempla la producción de los tres tipos de cerveza que ofrecen (pilsen, indian pale y negra). También hay picadas con fiambres y quesos de la zona, pastas caseras, platos al disco y matambrito. Otra opción interesante es el Valle de Goñi (ruta 205 km 80,5), un establecimiento dedicado a la cría de cabras, donde se puede visitar el tambo, y además sentarse un rato largo en su casa de té y comer alguna de sus tortas con dulce de leche de cabra. En Pueblo Escondido, un antiguo edificio que fue pulpería, hotel y almacén, hoy funciona un restaurante especializado en fiambres artesanales y picadas (Av. Valeria De Crotto y 18 de Diciembre).
Distancia: 86 km.
Cómo llegar: Autopista Ezeiza – Cañuelas, hasta Cañuelas, y desde allí continuar por la ruta 205 hasta el Km. 84.

SUIPACHA: LA RUTA DEL QUESO
En Argentina hay tres Rutas del Queso: una en Santa Fe, otra en Córdoba y la tercera, más nueva, está acá cerquita de la capital, a sólo 126 kms, en Suipacha. La ruta del queso de Suipacha nació en 2008, como un emprendimiento turístico que concentra a más de 80 productores de diversos rubros de la zona. Una propuesta que surgió en tiempos de crisis para el campo argentino, y rápidamente se integró a la lista de destinos de turismo rural. Es un paseo ideal para hacer en familia, aprender sobre los procesos de elaboración artesanal e industrial de los quesos, recorrer áreas de cría de animales y extracción de materias primas. Como casi todo el camino es por autopista, el viaje es ameno y rápido, pero es recomendable salir temprano para aprovechar todo lo que hay para hacer. Se pueden programar visitas guiadas sábados y domingos, con desayuno, almuerzo, merienda y tres degustaciones incluidas, u optar por salir a la ruta y recorrer de manera independiente los establecimientos. Algunos de los atractivos más populares son Cabaña Piedras Blancas(Ruta Nacional Nº 5 Km. 129.3)fábrica de quesos especialista en productos de cabra; Il Mirtilo (Ruta Nacional nº 5 km 122,5)una plantación de arándanos de 8 hectáreas con alrededor de 30 mil plantas; Fermier (Ruta Nacional Nº 5 – Km. 118), un tambo de 84 hectáreas y 150 vacas Holando Argentino y Jersey, que elabora 15 tipos de quesos diferentes, desde criollos con orégano, pimienta y albahaca, hasta Brie y Rebleusson (es el único productor de este queso francés en Argentina). También se puede visitar La Escuadra (Cuartel Rural XII – Sección Rural Parcela 697)uno de los únicos dos criaderos de jabalíes del país. A la hora de almorzar, también hay varias opciones. Don Vicente Restaurante (RN Nº 5, Km 126) es un típico parador de ruta, buena opción para hacer un parate y comer rico, abundante y a buen precio. Milanesas con fritas, pastas, asado y panqueques al rhum, y a seguir recorriendo. Otra opción es La Pomarola Restaurante (Av. Padre Luis Brady esquina Belgrano), que cuenta con un menú muy variado de carnes, pescados, pizzas, sándwiches y pastas. Antes de emprender el regreso a casa, no dejen de pasar por Quesos de Suipacha en la vera de la ruta, claro, para comprar unos quesos para llevar a casa.
Distancia: 126 km de la Capital Federal.
Cómo llegar: Acceso Oeste y luego se toma Ruta Nacional 5, pasando Luján y Mercedes, entre km 114 y 130.

¿Cuáles son tus lugares favoritos para hacerte una escapada de fin de semana? ¿Y dónde parás a comer?

Febrero en Buenos Aires es una suerte de sensaciones encontradas. Por un lado, la ciudad está más tranquila, menos tráfico, menos ruido, menos gente. Llegamos más rápido a la oficina, no tenemos que esperar horas para sentarnos a comer en cualquier lado. Es una linda oportunidad para salir a pasear, a comer. Por otro lado, no es por nada que la gente se escapa de la ciudad en esta época del año. El calor es sofocante, mirar los cielos espectaculares por la ventana de la oficina, añorando un gin tonic al borde de la pileta, pensando en todos los que se fueron a la playa, puede ser un poco… frustrante.
Si no tenés la suerte de tener pileta en casa y cuando llega el fin de semana necesitás cambiar un poco de aire, a unos pocos kilómetros de la ciudad hay muchísimas opciones para una escapada: aprovechalas.

CARLOS KEEN
Conocido por sus restaurantes de campo, Carlos Keen es un pueblo a 15 km de Luján en dirección a San Andrés de Giles. Fue fundado en 1881, resultado de la estación del ferrocarril del ramal Luján-Pergamino, y cuenta con alrededor de 400 habitantes. Supo ser parada obligada para los turistas, pero con la creación de nuevas rutas fue quedando olvidado por los viajeros. En los últimos años, fue reencontrado por algunos valientes que se fueron animando a transitar las viejas rutas, y hoy es uno de los pueblos más visitados del oeste de Buenos Aires. Los restaurantes del pueblo se ubican en su mayoría alrededor de la vieja estación. Conservan recicladas sus fachadas originales, con ambientes cálidos y agradables, típicos de zonas rurales.

Angelus Restaurant: Una casona de ladrillos a la vista para ir a comer pastas caseras y fiambres de la zona. Son famosos sus sorrentinos de calabaza y albahaca, los ravioles de verdura y sesos, y los tallarines caseros. Si no te tientan las pastas, también tienen buenas opciones de parrilla y unas papas rústicas al horno con cáscara, tomillo y pimentón. Cuentan con un menú que incluye empanada, tablita de salame y queso, pastas caseras y algo de parrilla. De postre, los clásicos: budín de pan, flan casero y frutas en almíbar. Además del restaurante, en Angelus se realizan muestras de arte que renuevan cada tres meses.

Para comer rico, casero y sin gastar demasiado, Pago Chico es una excelente opción, casi como ir a comer a una casa de familia. Un restaurante rústico, para comer platos al disco, tomar chocolate caliente o pedir unos mates en la vereda. Pocas mesas con mantelitos a cuadros, discos de pasta en las paredes y una lindísima salamandra (que en invierno debe ser el alma de la fiesta). En el mostrador, tienen canastas de huevos y fiambres para comprar.
Don José: es uno de los más nuevos del pueblo. Abrió sus puertas en 2009 y combina una oferta de parrilla con platos al horno de barro. Es un lugar ideal para ir en familia, ya que tienen juegos y mesas para los más chicos.
Restaurante Los Girasoles es un restaurante de cocina orgánica que cuenta con el asesoramiento de Martiniano Molina, y no es raro encontrárselo por allí. La mayor parte de sus platos está elaborada con productos que vienen de huertas y granjas propias. Cuentan con un menú de cerca de $120 que incluye entrada, plato principal, bebida y postre. Tienen servicio de descorche, y a la hora de los postres marchan el flan con dulce de leche, el arroz con leche y las tortas de chocolate y ricota casera. Además, se puede visitar la granja, tirarse a la pileta o alquilar una cabaña para pasar la noche o el fin de semana.
Distancia desde Capital Federal: 86 km.
Cómo llegar: Por Autopista Acceso Oeste, pasando las salidas de Luján, tomar a la derecha la bajada a Carlos Keen. A saber: con lluvia puede ser difícil transitar el acceso al pueblo.

TOMÁS JOFRÉ
A unos 100 kilómetros de la capital, en la localidad de Mercedes camino a Navarro se encuentra este pequeño pueblo gastronómico ideal para una escapada de sábado. El verdadero nombre del pueblo es Jorge Born, pero es más conocido como Tomás Jofré, nombre de la estación ferroviaria que pasa por el pueblo. Jorge Born fue un inmigrante belga que se dedicó a la industria cerealera en Buenos Aires. Fue uno de los fundadores de Bunge & Born y dueño de la empresa de ferrocarriles de la provincia. El entonces gobernador de Buenos Aires decidió llamar con su nombre al pueblo que se levantaría en la estación del km 98 del recorrido ferroviario. Durante la década de los 90, los ferrocarriles se privatizaron y el pueblo quedó casi abandonado, hasta que los pueblerinos vieron en el turismo gastronómico una salida a la crisis.
La totalidad del pueblo se extiende sobre 22 manzanas rodeadas por campos destinados a la pastura del ganado. Desde la entrada al pueblo uno ya puede ir planeando qué va a llevar a casa de alguno de los puestitos que ofrecen quesos, dulces caseros y el famoso salame quintero. Los domingos se realiza en la plaza una feria de artesanos donde se puede comprar todo tipo de productos locales.
Tomás Jofré cuenta con restaurantes en su mayoría especializados en pastas caseras y fiambres. Los dos más antiguos son Silvano y Fronteras, viejos almacenes de ramos generales donde se daba de comer, convertidos después en restaurantes. El más conocido es Silvano, el pionero del pueblo, abierto en 1924. Ofrece un menú sencillo con entrada de fiambres de la zona y galleta de campo, y luego se puede elegir entre sus famosos raviolones o tallarines caseros con manteca y queso o tuco de pollo. De postre, dulces en almíbar. El precio ronda los $70, solo aceptan efectivo y es recomendable reservar.
Si tenés ganas de ir a comer un lechoncito, el lugar para hacerlo es la Parrilla Estancia El Gateado. Se puede ir a pasar el día, disfrutar del espacio abierto y comer distendidos con vista a la estancia.
Otra opción es Santa Victoria, donde sirven pastas, parrilladas y comidas típicas. Atención a los comensales gluten free: en Santa Victoria ofrecen un menú para celíacos, con tres tipos de pastas libres de gluten.
Distancia desde Capital Federal: 100 km.
Cómo llegar: por Ruta 5 hay que ir hasta el km. 91, salir de la autopista, pasar por arriba de la ruta y seguir durante 8 km hasta la entrada de Jorge Born.

CAPILLA DEL SEÑOR
Destino ineludible para los fanáticos de las escapadas cerca de Buenos Aires, Capilla del Señor es desde 1994 considerado Bien de Interés Histórico Nacional. En el centro del pueblo se encuentra la Plaza San Martín, un espacio verde que en tiempos de la colonia supo ser lugar donde estaba ubicado el antiguo cementerio. Con la creación del nuevo cementerio, el terreno quedó en desuso y luego se convirtió en la plaza, desde la que se pueden observar algunos de los lugares de interés como la iglesia, el Miralejos, el Museo del Periodismo, la Casa de la Cultura, el Club Honor y Patria, heladerías y bares. En una de las calles principales se puede ver un solar con torre mirador, donde cerca de 1860 funcionó un hotel casino frecuentado por personalidades como Sarmiento, Dardo Rocha y Jorge Luis Borges. También se puede visitar la estancia Martín Fierro, que perteneció a José Hernández.
Capilla del Señor es un auténtico pueblo de campo, hogar de La pulpería Los Ombúes, quizá la más antigua de la Argentina. Se dice que tiene más de 200 años, y sigue abriendo todos los días, en manos de la familia Insaugarat. Los ombúes de la zona le dieron su nombre y fue famosa por su fama trágica y peleas de facón. No han quedado más que recuerdos del tute y la juerga, pero sigue siendo digna de visitar.
En Capilla del Señor se ha desarrollado un circuito de restaurante de campo que llama a disfrutar de agradables momentos en familia o con amigos. La estancia Los Viejos Ombúes combina las más clásicas actividades de campo con buena mesa. Una larga pasarela de árboles conduce al corazón de la estancia. La estrella del lugar, sin dudas, es el enorme restaurante de campo, con su imponente horno a leña. La cocinera, Bety, tiene el talento de convertir las cosas más sencillas en platos infalibles. Los ravioles de verdura con fileto son imperdibles, y las manzanas a la Borgoña con helado de crema son inigualables.
Distancia desde Capital Federal: 80 km.
Cómo llegar: por Panamericana, Ramal Pilar hasta el km 60, cruzar peaje Larena, pasar la Ruta 6 y tomar la primera salida a mano derecha, la Ruta Provincial 39. 11 kilómetros más adelante está Capilla del Señor. Es una buena opción para quienes no tienen auto, ya que el colectivo 57 que sale de Plaza Italia llega hasta el pueblo, en proximadamente 1 hora y media.

GOUIN
Es un pueblito tranquilo de costumbres clásicas, donde todos se conocen entre sí y la gente sale a la vereda a tomar el sol de la tarde acompañando por unos mates. Ofrece tranquilidad, buena gastronomía y es ideal para ir con niños. La historia de Gouin, como la de tantos otros pueblos de la provincia de Buenos Aires, está ligada a la creación del ferrocarril, que inició sus servicios en 1908. Hoy cuenta con tan solo 134 habitantes y es uno de esos pueblos que parece haber frenado en el tiempo.
Se respira serenidad, ese espíritu de siesta, que luego se ve interrumpido por las charlas con vecinos o la visita a alguno de los antiquísimos bares donde la picada, la pizza y cerveza helada son el centro de atención de todos. Los segundos domingos de cada mes, el pueblo de Gouin realiza una Feria de Productos de Campo, donde se puede encontrar variedad de producciones locales que van desde aves de corral hasta artesanías, antigüedades, dulces, asado campero y los clásicos pasteles del pueblo.
El primer fin de semana de diciembre, Gouin se viste de fiesta para recibir a los visitantes que se acercan para participar de la reconocida Fiesta Provincial del Pastel, en la que durante tres días se pueden degustar los mejores pastelitos bonaerenses y ver diferentes espectáculos artísticos.
Como todo pueblo, se desarrolló en torno a la plaza, donde hay que visitar la capilla dedicada a San Agustín y la La Pulpería Don Tomás, atendida por sus dueños, que ofrece picadas de campo, pastas caseras y asado.
En la antigua estación de tren está el restaurante de campo La Estación, que todavía hoy mantiene su antigua fachada. Ahí se sirven empanadas criollas y ocho variedades de pastas con distintas salsas. Cuentan con un menú accesible que incluye entrada de fiambres, ravioles de verdura y ricota y un postre casero.
Distancia de Capital: 140 km.
Cómo llegar: En el partido de Carmen de Areco, a la altura del km 137,8 de la ruta 7, tomar el desvío; son 10 km más por camino de tierra.

CARMEN DE ARECO
Es un pueblo para ir a recorrer a pie. Caminatas sin rumbo fijo por los caminos de campo, una deliciosa comida casera en algunos de sus restaurantes, el sonido de los pájaros y el silencio del horizonte. Carmen de Areco es uno de los pueblos más antiguos de la provincia. Fundado en 1780, es un arcaico fuerte defensivo a orillas del río Areco que data desde los tiempos del Virrey Vertiz. Recién en 1857 cambió su nombre por el actual.
Entre sus atractivos, se destacan la Iglesia Nuestra Señora del Carmen, originaria de 1861, la misteriosa Torre del Silencio que se alza en medio del cementerio, y la cabaña de las brujas, uno de los únicos criaderos de jabalíes para consumo que existe en la provincia. También se puede pasar el día en el Camping Balneario Municipal, a orillas del río Areco, un ambiente natural y tranquilo entre el asado y el mate. Parada obligada por la carnicería: Carmen de Areco no sólo tiene buenos precios, sino que es famosa por sus carnes, chorizos y nuevas incorporaciones como las milanesas de cerdo. Para ir a comer, sugerencia que sonará un tanto rara: la pizza de la Shell sobre la ruta 7, que no tiene mucho que envidiarle a cualquier otra pizzería del conurbano.
En el balneario, sobre una isla fluvial cruzando el río Areco, se encuentra el restaurante Saona, donde su propietaria, María Fitzsimons, y su hijo, reciben a los comensales en un acogedor salón decorado con pocos pero elegidos objetos de estilo rural. Los domingos cuenta con menú fijo (pastas o asado criollo y postre); en cambio, viernes y sábados ofrecen una variada carta que incluye pescados y aves.
Distancia desde Capital Federal: 140 km.
Cómo llegar: Desde Buenos Aires, salir por Acceso Oeste hacia Luján y continuar por Ruta 7. La salida al pueblo se encuentra en el cruce de la Ruta Nacional 7 y la Ruta Provincial 51.

VILLA RUIZ
A solo una hora de Buenos aires, esta pequeña localidad posee emprendimientos gastronómicos y varios sitios de interés. Tan sólo 900 habitantes viven en el pueblo, ideal para pasar un día de campo con comida casera, calma y tranquilidad. Hasta 1880, fue un campo abierto para vacas. Villa Ruiz fue fundado con la llegada del Ferrocarril Lacroze (que unía Chacarita con San Andrés de Giles). El pueblo creció al compás de los trenes que transportaban cereales, leche, encomiendas y hacienda. En la década del 90, el ferrocarril dejó de pasar por el pueblo y el pueblo entró en decadencia. En la actualidad la estación fue reciclada y allí funciona durante los fines de semana la Feria Artesanal La Estación, que comercializa los productos que realizan los vecinos. No dejen de visitar la panadería La Emilia, que cuenta con un enorme horno a leña que data de 1914, y donde elaboran pan y galletas de campo para los pueblos de Villa Ruiz, Carlos Keen, Luján y Cortinez.
El restaurante La Posada del Virrey ofrece platos caseros para compartir en un ambiente cálido y familiar en el interior de la casona. Es una casa centenaria que data de 1894, que además del restaurante ofrece actividades como cabalgatas, paseos en bicicleta, caminatas y juegos de salón. Los más chicos pueden compartir su estadía con los animales de la granja.
La Posta del Camino Real es una antigua casa de campo para ir a disfrutar de un almuerzo rodeado de una hermosa arboleda. Para empezar, ofrecen picadas y empanadas de carne, luego se puede seguir con pastas, parrillada o lechón al horno de barro.
El hotel de campo de La Estancia Vieja cuenta con un restaurante de 90 cubiertos. Un sitio ideal para quienes buscan disfrutar de los sonidos y aromas del campo. El Rincón, así se llama el restaurante, ofrece pan recién horneado, fiambres, pastas caseras, parrilla y pastelería artesanal.
Otra buena opción, en especial si están buscando pasar una tarde larga y distendida, es el country restó del club de campo Los Árbolesa, que cuenta con 330 hectáreas arboladas con dos piletas y la posibilidad de realizar cabalgatas. Asado criollo, picadas de campo y postres caseros.
Distancia desde Capital Federal: 92 km.
Cómo llegar: Se accede por acceso Oeste hacia Luján. Luego de pasar el río Luján, a 2 km, sale a la derecha un camino asfaltado hacia Carlos Keen: hay que atravesar el pueblo y luego de 7 km se llega a Villa Ruiz.

AZCUÉNAGA
Es el lugar perfecto para los viajeros que les guste charlar con los locales y los vecinos. Nacido en 1880, al pie de las instalaciones ferroviarias, Azcuénaga es un pueblo rural ubicado dentro del Partido de San Andrés de Giles, donde se conjugan la serenidad del campo, la naturaleza y la historia local. Como tantos otros poblados de la provincia, comenzó siendo una estación ferroviaria, la primera que tuvo el partido de San Andrés de Giles. El gran edificio de la antigua estación de tren se impone todavía con su techo piramidal de teja francés, y ha sido declarado Lugar Histórico desde 1988. Frente a la estación se encuentra el Antiguo Almacén de Ramos Generales, actualmente mini mercado. Se puede recorrer la Plaza Miguel de Azcuénaga, donde por las tardes los artesanos exhiben sus productos y los productores locales venden miel y huevos.
Otro punto de interés es la panadería La Moderna, fundada en 1917, con un tradicional horno a leña en el que se fabrica galleta de campo, pan y las típicas tortas negras. No dejen de visitar la Capilla Nuestra Señora del Rosario.
A la hora de comer pueden ir al restaurante de campo La Porteña, ubicado frente a la estación de Azcuénaga. El menú cuenta con pastas caseras, picadas con fiambres caseros y escabeches, empanadas, pizzas y tortas caseras.
Otra opción es el Almacén CT&Cía, restaurante que funciona en el predio de la antigua Casa Terrén, un almacén de ramos generales que existió allí desde finales del siglo XIX. Ofrecen picadas, pastas y parrilla, y hasta vino de la casa (Cabernet y Malbec, que pasan largos meses guardados en barricas de roble francés), pero mejor aún es sentarse a tomar el té y probar algunas de sus tortas: apple crumble, marquisse de chocolate, brownies, lemon pie y hasta torta galesa, con un rico café expreso.
También pueden optar por el restaurante de campo y hostería La Casona de Toto, atendida por sus amables dueños, donde se realizan peñas y guitarreadas. Asados, pastas y dulces caseros son algunos de los destacados de la carta.
Distancia desde Capital: 110 km.
Cómo llegar: Se debe llegar a San Andrés de Giles (Ruta 7), o bien por tierra desde la Ruta 8, continuación de la ruta 193 Solís a la altura del km. 97.5.

MERCEDES
Es la capital nacional del salame quintero. El segundo fin de semana de septiembre se realiza la Fiesta Nacional del Salame Quintero, donde se pueden probar algunos de los mejores salames del país. Tranquilo, de ambiente pueblerino, Mercedes es ideal para ir a pasar un fin de semana en una quinta o estancia de la zona, visitar el parque municipal, con su arbolada, mesas y asadores, y comer al borde del río Luján, y por las tardes, recorrer los antiguos bodegones, pulperías y almacenes.
Entre los más famosos, se encuentra La Pulpería de la familia Di Caterina, a la vera del Río Luján, que data del 1800. Cacho Di Catarina, el último pulpero de la familia falleció en 2009, pero la pulpería sigue abierta. Se ha inundado cerca de 40 veces a lo largo de su historia, pero aún conserva su palenque original y recibe a los visitantes en el clásico mostrador de estaño para ofrecerles una grapa, una picada de fiambre casero, empanadas y otras delicias de campo. El 80% del mobiliario es el original, el mostrador de estaño y madera, las 20 mesas de madera, las estanterías, la antigua balanza y botellas de bebidas que están sin tocar desde hace 101 años. En la pulpería todavía está la orden de captura contra Juan Moreira, de 1869, que fue uno de sus habitués del lugar. Fue declarada patrimonio histórico de Mercedes. También fue escenario de la película “Don Segundo Sombra”.
La Vieja Esquina fue una fábrica de licores. Hoy funciona como casa de picadas y despacho de bebidas, y es uno de los lugares más populares entre los locales.
Distancia desde Capital: 100 km.
Cómo llegar: Acceso Oeste hasta Luján, continuar por la Ruta 5 hasta llegar a la rotonda de acceso a Mercedes, apenas unos kms. pasando la Ruta Provincial 41.

NAVARRO
A solo 100 km de la capital, Navarro parece otro mundo. Un lugar para pasar el fin de semana en el medio del paisaje pampeano. En la entrada al pueblo se encuentra una laguna de casi 200 hectáreas, rodeada de distintas arboladas, que cuenta con buenos servicios para quienes disfruten de pasar el día al aire libre. Se puede realizar parapente o pasar el fin de semana en las cabañas Laguna Soleada. Entrando al pueblo por bulevares arbolados, palmeras y viejas casonas, se llega a la estación, que hoy funciona como predio de la recreación de un viejo fortín de campaña. Navarro surgió en 1767 como guardia fronteriza contra el asedio indígena, pero siempre fue un pueblo lechero, lleno de tambos y chacras.
Una vez en el pueblo, se puede visitar La Plaza Dorrego, el hipódromo y el Parque del Bicentenario, creado en 1998 en conmemoración de los 200 años del pueblo. Para ir a comer, la opción más popular es La Protegida, un almacén y museo de campo donde se pueden ver muchos objetos que forman parte del patrimonio cultural de la zona. Suele haber algún show o payadas (especialmente los fines de semana), y para comer hay tablas de fiambres y quesos, empanadas, brochettes de cerdo y pollo con verduras y papas fritas. La especialidad de la casa son las empanadas de dulce de leche y queso: no se las pierdan.
Otro lugar que convoca a locales y turistas por igual es el restaurante de campo La Lechuza. Este almacén de campo devenido en restaurante es un lugar que no anda con grandes adornos, platos gourmet ni mozos profesionales. Es un lugar sencillo, donde ronda la calidez y la comida casera de verdad. Mesas con tablones y bancos de madera, un quincho con piso de tierra como los de antes. En La Lechuza se cobra por persona, como se hacía en los antiguos tambos. Por $150, se incluye un día de campo completo con almuerzo con aperitivo y tabla de fiambres, entrada (empanadas), luego pollo al horno con papas y batatas, ravioles caseros y el popular flan casero con dulce de leche. Se sirve la comida en grandes fuentes y se puede comer cuanto se quiera. Por la tarde, sirven café, mate cocido y pastelitos.
Distancia desde Capital Federal: 100 km.
Cómo llegar: Autopista Ricchieri hasta Rotonda Ruta 3 (Cañuelas), seguir por Ruta 205 hasta Lobos. Seguir hasta la Ruta Provincial 41, girar en sentido derecho y continuar casi 30 km hasta la ruta de ingreso a Navarro. Quienes se encuentren en zona oeste pueden llegar por Acceso Oeste y tomar la Ruta Provincial 200.

LUJÁN
Un excelente rincón para hacer un alto y sentarse a la mesa. Luján creció alrededor del santuario a la Virgen María, establecido aquí a partir de 1671, y siempre ha tenido un fuerte atractivo religioso. La Basílica de Luján es el icono de la ciudad. Es una escapada para cualquier época del año, para visitar el complejo colonial que rodea la Plaza Belgrano y el Museo del Transporte. También se puede visitar el embarcadero del río Lujan y dar un paseo en catamarán. Si estás visitando la basílica, a solo unos pasos, sobre la calle San Martín se encuentra el famoso Pub Alemán, donde la especialidad son las tablas, la cerveza y las salchichas alemanas.
Luján también es hogar del famoso restaurante Monjitas Africanas, donde se pueden probar las ancas de rana u optar por el menú fijo. Reconocida por sus famosos restaurantes y almacenes de campo, esta localidad ofrece una amplia variedad de comidas tradicionales, en especial pastas caseras (los raviolones son un clásico) y excelente asado.
Se dice que 1800 es el mejor lugar para comer en Luján. En una esquina que data de 1740, cerca del centro, en un ambiente de almacén de campo, buena comida y excelente atención. Provoleta, portobellos salteados en manteca, mozzarella apanada, mejillones provenzal, parrilla, pastas, pescados y mariscos son solo algunas de las opciones.
En el restaurante de campo La Carolina se come asado de primera en un ambiente familiar, a tan solo algunos pasos de la basílica.
También es buena opción Plumas Verdes, que cuenta con muy buen asado, empanadas, achuras y show musical, en un reducto muy familiar y con fuerte tradición folclórica. También atrae el parque arbolado, ideal para matear a la tarde.
Distancia desde Capital Federal: 67 km.
Cómo llegar: El acceso al pueblo se encuentra en el km 137,800 de la Ruta 7 (Acceso Oeste) y luego 10 km aprox. por tierra.


No importa cuántas veces haya estado en Nueva York; siempre me quedan lugares nuevos por recorrer. La ciudad que nunca duerme tiene una apabullante oferta de ocio y cultura que incluye tiendas, museos, espectáculos, restaurantes, cafés, bares, parques, librerías… Manhattan te atrapa, te seduce y te obliga a querer volver una y otra vez.

Quienquiera que esté planificando una escapada a la ciudad de Nueva York, tendrá “compras” como un ítem ineludible en su lista de cosas que hacer. Es inevitable planear un viaje a la gran Manzana, y no imaginarnos caminando por las tiendas de la 5ta avenida, probarnos zapatos, carteras y hasta equiparnos con tecnología nueva. En New York, hay tanto para hacer y ver, que a veces nos marea la sobreoferta. Para que no te ahogues ni te pierdas, algunos consejos sobrecompras en Nueva York para un shopping eficiente y efectivo.

Comprar ropa en Nueva York
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New York es una de las capitales de la moda, y hay para todos los gustos y tamaños de bolsillos. Desde las tiendas de lujo de la quinta avenida, aquella eterna avenida de edificios altos y elegantes, hogar de Louis Vuitton, Prada, Salvatore Ferragamo, Fendi, Hermés, Gucci, Loewe, Dolce&Gabanna, Marc Jacobs, DKNY, Dior, Miss Sixty, Fornarina, Calvin Klein y Juicy Couture, a los outletsthrift stores y tiendas de moda rápida, es solamente cuestión de saber dónde buscar.

Con o sin intenciones de comprar, no dejen de visitar el Time Warner Center, un shopping ubicado a metros de Colombus Circle en la esquina suroeste del Central Park, donde se encuentran tiendas como L’Occitane, Armani Exchange, J. Crew, Hugo Boss, Esprit, Sisley, Sephora, Swarovski, Benetton, True Religion, además de la famosa Bouchon Bakery.
Marcas accesibles como UniQlo, Forever21, Victoria’s Secret, OldNavy, Banana Republic, Gap, Zara, H&M, Urban Outfitters, Steve Madden y tantas otras se encuentran en varios polos importantes como en la 5ta avenida entre la 55 y la 45; sobre la 7ma avenida (también denominada Fashion Avenue) cerca de Times Square (entre la 40 y la 48); en Broadway entre Houston y Canal y en la calle 33 entre la 7ma y la 5ta avenida.
A unos 20 minutos de Midtown en subte… llegamos a SOHO, el lugar para los diseñadores. Repleto de tiendas vintage, showrooms y ferias. Entre las más conocidas se encuentran INA y Zachary, donde se pueden encontrar prendas de marcas de alta gama. Otra famosa tienda de ropa vintage es Century 21, pero ésta se encuentra en Downtown Manhattan.
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En la zona de Chelsea cerca del Standard Hotel, se encuentran algunas de las tiendas más prestigiosas de diseñadores como Christian Louboutin, Diane Von Furstenberg, y muchos de los locales que se ven en series como Sex and the City.
No dejen de ir a alguno de los famosos Thift stores, las verdaderas ferias americanas. Son lugares para ir con paciencia, revolver, y llevarse prendas únicas a precios incomparables. Algunas de las mejores son: Gramercy Park Thrift Shop, en la 3ra avenida (Lexington) y la 23;Beacons Closet en la calle 13 entre la 5ta y la 6ta en Greenwich Village. No relation, se encuentra en la 1era avenida entre la 12 y la 13. Otras thrift stores conocidas sonNarnia en el Lower East Side, Buffalo Exchange en la 26 entre la 5ta y la 6ta. Si están dispuestos a salir de la isla, también hay varias tiendas conocidas en New Jersey y en Brooklyn. Nueva York es el paraíso de la ropa vintage y las tiendas de segunda mano. Solo es cuestión de paciencia, ganas y tiempo.
Para comprar pequeñeces, souvenirs, pañuelos, bufandas, carteras, relojes y accesorios;  el lugar es China Town. En las cuadras que rodean la circunvalación de Canal y Lafayette, se encuentra el barrio chino, repleto de tienditas una al lado de la otra. No se dejen intimidar por los comerciantes, negocien! Siempre pueden sacarle 5 a 10 dólares de diferencia al precio original. Al caminar entre las muchedumbres (porque no importa la hora ni el día, siempre hay mucha gente), no faltará oportunidad en que les digan por lo bajo “Gucci, Prada, Louis Vuitton, Watches, Purses”. Generalmente estos sujetos los invitarán a seguirlos al fondo de un negocio o por un pasillo medio turbulento, a no preocuparse, si están buscando imitaciones, dejense llevar, tienen productos que valen la pena chusmear.

Comprar Libros y Música en Nueva York

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Ya no existen miles de disquerías como solían haber hace algunos años. Ya no está de pie la legendaria Virgin Megastore en Times Square Pero basta con pasear por el East Village para toparse con alguna local de música, una disquería de usados o vinilos de colección. En lo que a libros se refiere, hay decenas deBarnes & Nobel por toda la ciudad. La cadena de librerías tiene una amplia variedad de libros de todo tipo, además de películas, discos y juegos. Pídanse un café en Starbucks, y recorran tranquilos, hay muchísimo para ver. Recorran el área de Bargains, que generalmente tiene muy buenos deals. Si no son fanáticos de las grandes cadenas, o están buscando mejores precios, la librería Strand puede no ser el paraíso, pero se le parece bastante, uno de mis lugares favoritos de New York. En la esquina de Broadway y la calle 12, se encuentra una joyita de Nueva York. Pasillos y pasillos de libros a precios increíbles, libros nuevos, usados, venta de libros, una sección de libros antiguos, una colección de Taschen, moleskines y hasta artículos de librería. Una legendaria librería que abrió en 1927, y ha sobrevivido a la Gran Depresión, la Segunda guerra mundial, la transición hacia el mundo digital y el ataque de las librerías corporativas.

Tiendas gourmet en Nueva York

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Nueva York también es el paraíso de losFoodies. Cientos y cientos de restaurantes, bares, cafeterías abren sus puertas cada día en la gran manzana, y hace difícil llegar a repetir un sitio sin quedarse con las ganas de probar mil más. Para quienes quieran comprar artículos de cocina, no dejen de pasear porWilliams Sonoma, Sur la Table, Broadway PanHandler, Zabars y  Whisk.

Williams Sonoma 
es para ver y tocar con cuidado. Lo cierto es que la mayoría de los artículos a la venta son bastante caros, pero tómenlo como una visita a un museo, vale la pena ver y llevarse algún souvenir. Desde libros de cocina, a ollas, sartenes, cacerolas, espátulas, cuchillos y hasta pasta, lo tienen todo. Sur la table es una versión algo más accesible y generalmente cuenta con una buena sección en Sale. Whiskes una tienda que abrió recientemente en Manhattan. Luego del éxito de su local en Brooklyn, abrieron las puertas de su tienda sobre Broadway y la 22. Además de libros, ollas, y sartenes, cuentan con un sector especialmente dedicado para los panaderos/pasteleros que ofrece cortantes, termómetros, moldes y otras cosas lindas.
En la 8 y Broadway, a pasos de Washington Square, se encuentra Broadway Panhandler, una tiendita no demasiado grande pero que está atestada de cosas divertidas.
Es divertido también pasear por las cadenas de supermercados Whole FoodFood Emporium y Trader Joe´s. Zabars queda en el Upper West Side, y es “el supermercado de los judíos” por excelencia. Muy buena selección de quesos y fiambres. En el piso de arriba cuentan con una amplia variedad de artículos para el hogar y la cocina.
  

Comprar Tecnologia en Nueva York

apple storeAunque no estés pensando en ir a comprarte el iphone 5 o el ipad de última generación, vale la pena ir a conocer una de las tiendas más icónicas de la marca. 
El Apple store de la 59th & 5th Ave está abierto 24 horas, los 365 días del año. Para comprar cámaras de fotos, lentes y accesorios, el lugar indicado es sin dudas J&R, ubicado en 23 Park Row en Downtown Manhattan. Si tu área de interés son los videos, el sitio es  B&H. Si en cambio quieres ver varias cosas de tecnología como discos rígidos, juegos de playstation, computadoras, para chusmear y ver un poco de todo, hay muchísimos locales de Best Buy. Recomiendo especialmente el que está sobre la 5ta avenida o el que está en Union Square.

Muchos se preguntaran si Italia es realmente el hogar de la mejor pizza del mundo

Lo cierto es que fueron los Griegos y los Estruscos los precursores, que ya durante el siglo II a.c. preparaban panes y masas saborizadas; pero la historia  la historia de la pizza tal y como la conocemos, comienza durante el antiguo imperio Romano, más específicamente durante el siglo I, cuando aparece por primera vez una masa similar al pan, de forma circular y condimentada con hierbas y semillas.
Las mujeres romanas cocinaban sus panes en hornos públicos de los pueblos, y mientras esperaban que estuviese listo, cortaban algunos pedazos de masa a los que le daban forma circular, los aplastaban finitos y condimentaban. Estos bollos se horneaban más rápido que el pan y saciaban el hambre de los que esperaban. Por sus corto tiempo de cocción, muchos trabajadores romanos optaron por esta comida, y se popularizó rápidamente.

Pasaron más de 1500 años hasta que apareció el tomate en la ecuación. El tomate fue traído del Perú luego del descubrimiento de América. Los europeos lo llamaron Pomodoro (fruto de oro) porque creían que tenía poderes mágicos. Al principio, el tomate no se usaba para consumo sino para decorar, temían que fuese toxico. Con el tiempo, la gente se animó a comerlo, y a partir de allí comienza la verdadera historia de la pizza. Aparece la pizza con tomate, albahaca y hierbas.

Primero vino el pan, después vino el tomate; y finalmente llegó el queso. El primero uso de este ingrediente para la elaboración de la pizza, se dio recién en 1889, en la ciudad de Nápoles. Se dice que la reina Margarita de Saboya residía con su real familia en Capodimonte y había oído hablar de esa popular comida del pueblo y quiso probarla. Cuando le pidieron a Rafaele Espósito, de la pizzería “ Pietro il pizzaiolo ” la orden de prepararle una pizza a la reina, el panadero quiso vestir a la pizza de ocasión, y la decoro con los colores de Italia, agregando el blanco del queso mozzarella al ya clásico dúo de tomate y albahaca. Así es como nació, la Pizza Margherita.

Los inmigrantes napolitanos e italianos llevaron sus costumbres culinarias a diversas partes del mundo. La pizza rápidamente cruzó fronteras y se popularizó. Con el correr de los años cambio de tamaño, se agregaron ingredientes, y variaciones infinitas. Pero incluso pasados varios siglos desde aquella primera Margharita Real, la pizza italiana sigue siendo considerada la mejor pizza del mundo. Y es la pizza napolitana la “vera pizza”.

La Vera Pizza
La gran pregunta que se nos viene a la mente es, es la pizza italiana tan buena como dicen que es? Esla mejor pizza del mundo?
Mi papa nació en Nápoles. Mi abuelo estaba trabajando en la embajada y durante el primer año de su vida mi padre supo ser napolitano. Aunque hoy mi viejo no tenga nada de italiano, a veces pienso que esa podría ser una de las razones por las que me gusta tanto la pizza.

Y como amante de la pizza yo tenía grandes ilusiones para la pizza italiana. Durante mi primer viaje a Italia sola, transité los destinos más obvios como RomaFlorenciaVenecia, Pisa, Genova, Cinque Terre y Nápoles. Creo que  solo fui Nápoles a probar sus pizzas. Supo no decepcionarme. Durante los 7 días que estuve en la ciudad no probé otra cosas que no fuese pizza (o si, pero comí tanta tanta pizza que es todo lo que recuerdo).

Cual es el secreto que hace a la pizza napolitana la mejor pizza del mundo?
la mejor pizza del mundo
Algunos dicen que es el agua, otros dicen que es el uso de ingredientes frescos que se producen a partir de la tierra volcánica y le aporta un sabor especial.
En todo caso la pizza napolitana debe ser crujiente y finita. Se debe apreciar bien el gusto de la levadura en la masa, y la salsa de tomate nunca debe ser dulzona. Se deben utilizar tomates de San Marzano bien maduros que se deshagan al entrar al horno.

Sobre el queso hay algo más de debate. Hay maestros pizzeros que argumentan que la mejor mozzarella para la pizza es la de búfala, mientras que otros opinan que conviene usar la fior di latte (flor de leche), menos consistente y que por tanto se derrite mejor en el horno.

En 1984 fue fundada la Associazione Verace Pizza Napoletana (“Asociación para auténtica pizza napolitana”) que establece un número de reglas para su elaboración. La asociación solamente reconoce la pizza margherita y la marinara como verdaderamente Napolitanas. Cuales son las reglas para su elaboración?

-La base de la pizza debe estar amasada a mano,
-La cocción debe realizarse en hornos de madera, a 485 °C durante no más de 60 a 90 segundos.
-El tamaño de la pizza no debe ser superar los 35 cm en diámetro.
-En el centro, el espesor de la masa no podrá superar un centímetro.


Las mejores pizzerías de Nápoles
Creo que hasta para los locales, sería casi imposible probar todas las pizzerías de Nápoles (si, son tantas). Estas son algunas de las más famosas y populares.

-Pizzeria Brandi (Via Sant’Anna di Palazzo, 2): esta abierta desde 1780, y cuenta la leyenda urbana que la primera pizza salió de sus hornos. Es uno de las pizzerías más famosas de la ciudad. Un comedor antiguo con vigas de madera, repletos de fotografías. Si les gustan los mariscos, la pizzería es reconocida por su pizza con frutos di mare.

-Pizzeria da Michele (Via Cesare Sersale, 1): Algunos recordaran que esta pizzería hizo su debut en la gran pantalla en la película Comer, Rezar, Amar. Es la pizzería donde Julia Roberts (y previamente la autora, Elizabeth Gilbert), tuvieron esa experiencia reveladora con la comida.

-Di Matteo (Via dei Tribunali, 94): esta pizzería me la recomendó un amigo italiano que vive en Nueva York. Creo que cuando me hablaba de la pizzería estaba saboreando en su recuerdo y hasta podría decir que lo vi salivar un poco. La pizzería Di Matteo se encuentre en el centro histórico de la ciudad y abrió sus puertas en 1936. La puerta del restaurante daría a pensar que solamente es un puestito en la calle, pero siguiendo un largo pasillo, pasando por el corazón de la cocina junto a sus hornos, se descubre un salón, siempre repleto de gente, donde uno se puede sentar a disfrutar de una de las mejores pizzas del mundo.

-Pizzería La Notizia (Via Michelangelo da Caravaggio, 53/55): un pequeño restaurante familiar. Retratos de la ciudad, charlas en voz alta, donde Enzo Coccia, propietario del restaurante, se pasea y saluda a los comensales. Enzo ha dedicado casi una vida a encontrar la masa perfecta. Ha descubierto que para lograr el resultado que a él más le gusta, hay que dejar la masa reposar durante horas para que adquiera la consistencia perfecta. Después, una pala de madera la introduce en el horno de leña, a unos 485º. 75 segundos después, la pizza está lista. Dicen que la única forma de saber si la pizza es buena es pidiendo la margarita (la más sencilla de elaborar pero la que más cuidado requiere para que el equilibrio entre sus ingredientes sea óptimo). Creo que fue con esta pizza que me enamore de nuevo de la pizza una y otra vez (fue la única pizzería que repetí en Nápoles, y no me arrepentí, hubiese vuelto una y otra vez).

Una nota para LifeTravel
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